La escalada de tensiones en Irán ha puesto en relieve la necesidad urgente de transformar el transporte, la industria y las calefacciones hacia fuentes de energía eléctrica para evitar el colapso climático y reducir la dependencia del petróleo. El director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, ha advertido que la crisis petrolera actual es más grave que las de 1973, 1979 y 2022 juntas.
La dependencia del petróleo en Europa y España
Un 66% de los productos petrolíferos consumidos en Europa se destinan al transporte, mientras que en España, el 60% del consumo se concentra en gasolina, gasóleo y queroseno para aviones. La Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) informa que el consumo de productos petrolíferos en 2024 alcanzó los 59,58 millones de toneladas, el mayor en cinco años.
El impacto climático del transporte
El transporte es responsable de casi el 30% de las emisiones de CO₂ en la Unión Europea, y tres cuartas partes de estas emisiones provienen del transporte por carretera. En España, el transporte no solo es el principal emisor de CO₂, sino que sus emisiones están en aumento debido al incremento del transporte por carretera.
La urgencia de la electrificación
Para cortar con la dependencia del petróleo y mitigar el cambio climático, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé una electrificación general de la economía del 35% para 2030. Sin embargo, el nivel actual de electrificación en España es del 24%, según Eurostat. La Agencia Internacional de la Energía recomienda que los países desarrollados alcancen un 40% de electrificación para 2030.





