En un contexto de protestas ciudadanas, apagones masivos y una profunda crisis económica, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció que su gobierno ha iniciado conversaciones con Estados Unidos. Esta noticia ha generado especulaciones sobre un posible cambio de poder en la isla. La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 habría sido un mensaje claro para La Habana: abrir canales de diálogo o enfrentar consecuencias similares.
La presión de Trump y la crisis en Cuba
El presidente Donald Trump ha insistido en una toma de Cuba desde el 24 de febrero en el Discurso del Estado de la Unión. Ha presionado a países que proveían petróleo a la isla, como México, para que dejaran de hacerlo. La captura de Maduro estuvo acompañada de un bloqueo petrolero que ha generado una profunda crisis energética en Cuba. El país ha quedado sumido en la oscuridad, lo que ha desatado protestas que no se veían desde 2021.
El partido de Estado: un obstáculo para la transición
La estructura del partido de Estado en Cuba es un elemento fundamental que puede dificultar una posible transición. Según politólogos como Martin Lipset o Steven Rokkan, este sistema se define como una extensión del partido de masas que se fusiona con la estructura del estado. Los estados unipartidistas de corte socialista se caracterizan por tener una ideología oficial definida por el partido oficial que controla los medios de comunicación, la economía y las fuerzas armadas.
Tras la Revolución de 1959, Cuba sofocó todos los resquicios de oposición a través del exilio, el encarcelamiento, la tortura y la política del miedo. Fidel Castro copió el diseño institucional de la Unión Soviética, es decir, los cimientos para que la élite socialista gobernara para siempre. El diario Granma es el medio de comunicación oficial del gobierno, el Partido Comunista Cubano es el único organismo para ascender en la pirámide social, el cuerpo de espionaje es pilar para el control de la disidencia y el marxismo-leninismo es la ideología que dicta cómo debe comportarse la ciudadanía.
La estructura del partido de Estado
El partido de Estado es el encargado de postular las candidaturas a la Asamblea Nacional del Poder Popular y es la columna vertebral del autoritarismo. La élite, compuesta por militares y burócratas, es esencial para el funcionamiento del régimen. Mientras que el Comité Central, máximo órgano, es el encargado de proponer los candidatos al Buró Político y delinea el trabajo del partido a nivel nacional.
La nueva Constitución y la rotación de dirigentes
A pesar de que el país aprobó una nueva Constitución en 2019, en la que se estableció que el presidente solo puede ejercer dos mandatos consecutivos, se trató de un cambio superficial. El argumento de la élite era promover la renovación de liderazgos para modernizar el rumbo de la revolución. La rotación de dirigentes y élites es esencial, sobre todo porque el relevo generacional dotaría de aire fresco el rumbo revolucionario.
La llegada de Díaz-Canel y la descastrización
Con la llegada de Díaz-Canel a la presidencia en 2021, Cuba inició el proceso de descastrización, es decir, el rumbo de la revolución cambió producto del agotamiento del discurso y la falta de un caudillo fuerte. Desde entonces, y concretamente a partir de la pandemia de Covid-19, el ejecutivo enfrenta grandes movilizaciones. Los apagones y la escasez de comida son cada vez más frecuentes y la represión se volvió un elemento central de su gobierno.
La reforma económica y la Perestroika interna
Recientemente, el gobierno cubano optó por una reforma económica derivado de la crisis que atraviesa la isla. El objetivo central es atraer inversiones que permitan al gobierno modernizar la infraestructura eléctrica, hotelera, el sistema bancario y minero. La Perestroika interna, como la llama el gobierno, permite a los cubanos exiliados invertir en empresas estatales, abrir cuentas bancarias en instituciones cubanas y crear alianzas estratégicas en el sector agrario del país.
La supervivencia del régimen
A pesar de la profunda crisis que vive la isla, esto no significa que la caída del régimen esté cerca. De hecho, en estos momentos la estructura se pone a prueba y tiende a radicalizarse. Por otro lado, la presión de Estados Unidos es un factor decisivo, pero la élite que negocia con Washington no entregará las estructuras de poder sino que buscará negociar. Como dijo el propio Díaz-Canel: *colaboración y respeto dentro de nuestro sistema político.
Conclusión
La estructura del Estado cubano es sólida y su diseño institucional le ha permitido sobrevivir numerosas crisis. El sistema de partido de Estado ha sobrevivido a la presión de Estados Unidos durante el siglo XX, el desplome de la Unión Soviética, el llamado período especial y la pandemia de Covid-19. Pero esta vez la élite cubana ha entendido que no le queda otra que la apertura para no terminar como Maduro.