Un equipo de ingenieros españoles y británicos ha desarrollado un sistema energético híbrido que combina energía solar y fuentes nucleares de calor para alimentar futuras misiones espaciales. Esta tecnología busca resolver uno de los principales retos de la exploración planetaria: garantizar un suministro energético suficiente en entornos extremos.

Desarrollo de la tecnología híbrida

El proyecto, financiado por la Agencia Espacial Europea, reúne a investigadores de la Universidad de Oviedo, la Universidad de Vigo y la Universidad de Leicester. La iniciativa pretende desarrollar una nueva generación de sistemas de potencia capaces de operar durante largos periodos de tiempo y en condiciones ambientales exigentes.

El sistema combina paneles solares con generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), dispositivos que utilizan materiales radiactivos para producir calor de forma constante durante décadas. Ese calor se transforma en electricidad, lo que permite disponer de energía incluso en ausencia total de luz solar.

Ventajas del sistema híbrido

La colaboración ha permitido combinar lo mejor de cada tecnología para asegurar que las misiones puedan operar durante más tiempo y en condiciones mucho más exigentes. La experiencia británica en generadores RTG se ha unido a los conocimientos de nuestro país en electrónica de potencia y a las simulaciones térmicas desarrolladas por la Universidad de Vigo.

Uno de los problemas que este sistema pretende solucionar es la larga noche lunar, que puede durar hasta 14 días terrestres. Durante ese periodo, las misiones que dependen exclusivamente de la energía solar se quedan sin suministro. En cambio, los generadores basados en radioisótopos permiten mantener el funcionamiento de los equipos científicos y garantizar la supervivencia de todos los sistemas de la nave.