Una laguna que desafía la lógica

Pozuelo de Calatrava guarda uno de los secretos mejor guardados de Castilla-La Mancha: La Inesperada, una laguna estacionaria ubicada en tierras volcánicas que funciona como un reloj natural. Cada año repite el mismo ciclo: desaparece en verano, reaparece en otoño. No es magia, es ecología pura.

La laguna forma parte del Geoparque de Volcanes Campo de Calatrava, un ecosistema declarado por la UNESCO que convierte esta zona en un laboratorio vivo de la naturaleza. Su nombre no es casual. Eugenio Martínez, coordinador del Centro de Interpretación de La Inesperada, explica que "viene del acervo popular, ya que nadie se esperaba que allí hubiese una laguna en un momento dado".

Cómo funciona este fenómeno natural

La Inesperada es una laguna hipersalina con una profundidad media de entre 40 y 60 centímetros. Su ciclo es implacable: a primeros de junio se seca completamente, dejando un "paisaje lunar, porque es una laguna hipersalina, como un cráter blanco", según Martínez. Luego, con las primeras lluvias otoñales, vuelve a llenarse.

Este ciclo no es un capricho. Es su equilibrio natural. La laguna recibe agua únicamente por escorrentía —el agua que baja de las laderas del pueblo— y no recibe aportes de la depuradora cercana. "Eso supondría alterar todas las químicas y la biótica del agua", explica Martínez.