La conexión entre los seres humanos y los animales puede ser muy profunda y espiritual. Ramiro Calle, un escritor y experto en yoga de 82 años, ha experimentado esto de manera intensa a lo largo de su vida. Ha tenido varios animales de compañía, incluyendo perros, gatos y un pájaro, a quienes considera sus maestros.
La influencia de los animales en su vida
Calle ha tenido una relación muy especial con los animales desde niño. Su madre adoraba a los animales, y esta pasión se la transmitió a él. Recuerda a una san bernardo llamada Maya, que murió de anciana a los pies de la cama de su madre, y a varios gatos nómadas que iban y venían a su casa. También menciona a una perra chow chow llamada Yuga y una montaña de los Pirineos llamada Jafet.
El vínculo con Émile
Pero de todos ellos, el que más huella le dejó fue Émile, un gato Angora blanco de ojos dorados que adoptó y que le inspiró su libro 'Lo que aprendí de mi gato Émile'. Émile llegó a su vida después de estar a punto de morir por una bacteria contraída en Sri Lanka. Calle describe a Émile como un animal con un espíritu gandhiano, que dominaba el manejo del presente y tenía una capacidad empática excepcional.
Lecciones de vida de un gato
Calle aprendió mucho de Émile durante los 11 años que estuvieron juntos. Le enseñó humildad, amor y a vivir sin rencor. El escritor destaca que Émile nunca juzgaba y siempre estaba presente en el momento. Cuando Émile murió, Calle sintió que parte de él también se había ido.
La personalidad de los gatos
Calle desmiente el tópico de que los gatos son animales egoístas y desapegados. Afirma que cada gato tiene su propia personalidad y que son muy sensitivos a los estados de ánimo de sus dueños. También destaca su inteligencia primordial y su capacidad para ser maestros de zen.
El secreto de la felicidad felina
Para hacer feliz a un gato, Calle enfatiza la importancia del respeto y la confianza. Los gatos necesitan comprobar que los humanos que comparten su espacio los quieren y les gusta estar acompañados, siempre que se respete su espacio y su tiempo. También es fundamental mimarlos.
La complejidad del cerebro felino
Calle, que también es un estudioso de la mente humana, destaca la complejidad del cerebro felino. Afirma que hay que conectar con ellos desde el sentimiento, la calma, la atención plena, la compasión y la ternura. Los gatos son divertidos, ingeniosos, imprevisibles y previsibles, y nos enseñan lo que es el verdadero mindfulness.
Un llamado a la reflexión
Calle recuerda una frase de Mark Twain que dice: 'Si se cruzasen la raza humana y la gatuna, perdería mucho la gatuna y ganaría la humana'. Concluye que quien crea conocer a un gato es un arrogante, destacando la importancia de respetar y comprender a estos animales en su naturaleza única.
El legado de Émile
Hoy en día, Calle comparte su vida con un gato albino y travieso que abandonaron en una gasolinera con cuatro meses de edad. Su experiencia con Émile y otros gatos le ha enseñado a valorar la vida en el presente y a encontrar la espiritualidad en la conexión con los animales.
Un mensaje de amor y respeto
Calle espera que su historia inspire a las personas a respetar y amar a los animales, especialmente a los gatos, que son yoguis naturales y alcanzan estados de éxtasis con solo mirar al infinito. Su legado es un llamado a la reflexión sobre nuestra relación con los animales y a la importancia de vivir en armonía con ellos.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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