La agitación de Flick
Hansi Flick salió del terreno de juego del Camp Nou con una agitación poco habitual. La velocidad de sus palabras al final del partido revelaba el malestar que llevaba en el cuerpo el entrenador del Barcelona tras la derrota 0-2 ante el Atlético. No era solo el resultado. Había sucedido algo que le molestaba aún más.
La jugada que encendió a Flick
El detonante fue una acción en el área: una mano de Marc Pubill cuando el balón ya estaba en juego. István Kovács, el árbitro rumano, estaba cerca. Dio un par de pasos hacia adelante, pero no pitó nada. Tampoco fue avisado por el VAR para aclarar las dudas, aunque el colegiado se llevó un par de veces la mano al auricular sin llegar a detener el juego.
Las palabras de Flick
El técnico no se guardó nada. «¿Para qué tenemos el VAR?», clamaba indignado por la evidencia y, sobre todo, porque nadie avisara a Kovács. Luego añadió una crítica más incisiva: «Es un árbitro alemán, es increíble», refiriéndose al silencio de Christian Dingert, el encargado del vídeo y compatriota suyo.
Flick fue claro sobre lo que debería haber pasado: «¡Es para este tipo de situaciones por las que tenemos el VAR! Debía haber sido segunda amarilla y penalti».





