El conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado el 28 de febrero, ha mantenido el precio del petróleo en niveles elevados. El barril de Brent, que antes del conflicto no alcanzaba los 70 dólares, ahora supera los 100 dólares. Esta escalada es la mayor registrada desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.

Impacto en el mercado energético

La incertidumbre sobre la duración del conflicto y el restablecimiento del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, clave para el suministro energético mundial, ha provocado una gran volatilidad en los futuros del Brent. El rango de negociación de hoy se establece en 94,250 dólares por barril.

Factores críticos en la región

Irak, uno de los principales productores de crudo, ha estado recortando su producción debido a los límites de almacenamiento y al bloqueo de sus exportaciones. El estrecho de Ormuz, con apenas 38 kilómetros de ancho, es crucial ya que por él transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

Amenazas y advertencias

Se han producido varios ataques a petroleros en el estrecho, lo que ha detenido el tráfico. La Guardia Revolucionaria ha advertido que cualquier buque que intente cruzar se expone a represalias.

Perspectivas futuras

La evolución del conflicto será determinante para saber si los precios se estabilizan o si la escalada continúa trasladándose al surtidor y al conjunto de la economía europea. Los expertos siguen de cerca la situación para prever posibles cambios en el mercado energético.