La sección de cartas de lectores es el pulso de una sociedad. Y esta semana, ese pulso late acelerado. Cuatro ciudadanos de Valencia, Madrid, Zaragoza y Barcelona escriben sobre lo que les quita el sueño: la violencia machista, la guerra, la corrupción política y la contaminación por microplásticos. Son preocupaciones que atraviesan el país de norte a sur.
"¿Dónde estamos realmente seguras?"
Laura Monleón Vicente, desde Valencia, plantea una pregunta que muchas mujeres se hacen en voz baja. "No es justo que nuestras conversaciones deriven cada vez más hacia la inseguridad, la merma de derechos y el deterioro de nuestra calidad de vida por el hecho de ser mujeres", escribe.
Su carta es un retrato de la España que vive con miedo. Caminan solas con más temor que cuando eran niñas. Debaten estrategias para moverse con la libertad que tienen los hombres. Y luego llega la pregunta inevitable: ¿dónde están seguras? ¿En casa? Gisèle Pelicot sabe la respuesta. ¿En la familia? Ruth Ortiz también. ¿En la ciudad? La familia de Marta del Castillo conoce bien el final.
Monleón habla de un "tercer ojo impuesto por la violencia estructural y un machismo aún latente". Una vigilancia constante, casi instintiva. El peligro no entiende de edad ni de clase social. Su pregunta final resuena: "¿Llegará el día en que podamos despertar de esta pesadilla colectiva?"
Victoria Mellid Mirambell, desde Madrid, observa algo que duele: mientras los astronautas de la misión Artemis 2 preparan un viaje a la Luna en nombre de la humanidad, abajo, en la Tierra, caen misiles sobre niños y familias.
"¿Cómo una sociedad que es capaz de lanzar una nave a la Luna puede, al mismo tiempo, arrojar misiles que caen sobre las cabezas de niños?", se pregunta. Los astronautas, al ver la Tierra desde fuera, recordaban que "somos la misma cosa". Pero desde aquí abajo, la guerra sigue siendo absurda, injusta y cruel.
Mellid arruña los ojos bajo el sol de la mañana, en un gesto casi infantil. Piensa en la guerra y en la paz al mismo tiempo. "No termino de leer esta época, aunque sospecho que la historia se repite y así ha sido siempre", concluye.
El poder que obnubila
Antonio Nadal Pería, desde Zaragoza, escribe sobre José Luis Ábalos y su expresión en el juicio por los presuntos amaños en el Ministerio de Transportes. Aquellos chanchullos de mascarillas en plena pandemia. Colocaba a sus novias en puestos bien pagados pero vacíos de contenido.
Nadal no se anda con rodeos: "¿Cómo pudo pensar este hombre que nunca serían descubiertos sus chanchullos? ¿Porque tenía mucho poder? El poder obnubila la mente".
La invasión silenciosa
Antoni Aliana Cano, desde Barcelona, trae una noticia que estremece: los microplásticos ya no están solo en los océanos. Están en nuestro hígado, riñones e incluso en el cerebro.
"Ya no se trata de una amenaza lejana, sino de una invasión silenciosa en nuestro propio organismo", escribe Aliana. Y lo peor es que hemos normalizado vivir colonizados por residuos sintéticos. Las campañas de reciclaje no bastan. Necesitamos que las autoridades frenen la fabricación de plásticos innecesarios.
Su pregunta final es urgente: "Si las pruebas ya están en nuestras venas y neuronas, ¿a qué esperamos para actuar?"
Lo que revelan estas cartas
Estas cuatro voces no son excepcionales. Son la norma. Son ciudadanos que escriben porque necesitan ser escuchados, porque algo no funciona. Violencia que no cesa, guerras que no terminan, políticos que roban sin pudor, veneno que respiramos sin verlo.
Son las preocupaciones reales de una España que sigue adelante, pero con el ceño fruncido. Con miedo. Con rabia. Con la esperanza de que alguien, en algún lugar, esté leyendo estas cartas y decida que las cosas cambien.