La visita oficial

Pedro Sánchez viajará a China entre el 13 y 15 de abril en lo que será su cuarta visita anual consecutiva al gigante asiático. El viaje tiene como objetivo principal reducir el abismo comercial que se ha abierto entre España y China, donde el déficit ha alcanzado cifras récord de 42.000 millones de euros.

La delegación española busca abrir nuevos mercados para exportaciones españolas en sectores agrícolas y manufactureros, especialmente en un contexto donde las importaciones chinas —particularmente coches eléctricos— no dejan de crecer.

Puente entre Bruselas y Pekín

Más allá del comercio bilateral, el Gobierno ve en este viaje una oportunidad para actuar como puente entre la Unión Europea y China en un momento de tensiones comerciales con Estados Unidos. Una semana después de regresar de Pekín, se celebrará un Consejo Europeo informal en Chipre donde estas relaciones serán clave.

Desde Moncloa subrayan que la relación de confianza de Sánchez con el régimen chino lo posiciona como interlocutor relevante para alentar a ambos bloques a resolver sus controversias. En el convulso contexto geopolítico actual, valoran incluso que China pueda actuar como fuerza estabilizadora.

Inversiones con condiciones

El Gobierno también abordará cómo condicionar las inversiones chinas en España para que generen beneficios reales en el país. Se pondrá énfasis en que estas inversiones creen empleo local y arrastren cadenas de valor con proveedores nacionales, algo que no siempre está garantizado.