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Catalunya se ha convertido en la comunidad autónoma que más campos de baterías autoriza en España. Según datos de Red Eléctrica, la Generalitat ha concedido permisos para 2.021 megavatios de potencia en instalaciones de almacenamiento eléctrico, superando a Andalucía, que acumula 1.751 megavatios.

Además, la administración catalana está procesando 164 proyectos más de este tipo, lo que consolida su liderazgo en un sector que ha cobrado importancia tras el apagón que sufrió España hace un año.

Los detalles que importan

El despegue de estos proyectos en Catalunya responde a un cambio regulatorio. El Decreto Ley catalán que prioriza las energías renovables y regula las baterías ha simplificado drásticamente el proceso de autorización. "Hasta hace poco, no había regulación y cada proyecto debía abordarse de forma individual, lo que dificultaba el proceso. Pero con la aprobación del decreto, todo es más sencillo", explica Salvador Salat, portavoz de UNEF (Unión Española Fotovoltaica) en Catalunya.

Estas instalaciones funcionan como depósitos de electricidad. Durante el día, cuando la producción solar es abundante, las baterías almacenan el excedente de energía. Luego, liberan esa electricidad en las horas de mayor consumo —tarde, noche y madrugada— para equilibrar la demanda de la red. Su función es aportar flexibilidad al sistema y evitar situaciones de inestabilidad.

Existen dos tipos de proyectos. Los campos 'stand alone' son instalaciones independientes conectadas directamente a la red. Los híbridos se vinculan a parques solares o eólicos, almacenando parte de la energía que generan para inyectarla después. Catalunya lidera en instalaciones independientes, mientras que en las híbridas ocupa el tercer lugar, por detrás de Andalucía y Extremadura, regiones con mayor volumen de parques renovables.

Por qué esto importa ahora

El despliegue masivo de energía solar ha hecho que las baterías sean imprescindibles. La producción fotovoltaica se concentra en las horas centrales del día, generando excedentes que sin almacenamiento se perderían. Las baterías resuelven este problema trasladando esa energía a cuando realmente se necesita.

Los promotores del sector subrayan que el nuevo marco jurídico catalán ha generado confianza. "No hay duda de que muchos de los primeros grandes parques de baterías de la península se verán en Catalunya", afirma Salat. Además, estas instalaciones tienen un impacto ambiental muy bajo: no generan ruidos significativos y ocupan poco espacio para almacenar grandes cantidades de energía.

Pero aún hay obstáculos. Los promotores advierten de que muchos ayuntamientos siguen siendo reticentes a acoger estos proyectos, a pesar de su bajo impacto. La batalla por convencer a las administraciones locales continuará siendo clave para que Catalunya pueda consolidar su liderazgo.

Este avance en almacenamiento eléctrico es complementario al crecimiento de las renovables. Mientras la factura sigue cara a pesar de que las energías limpias abaraten la generación, las baterías garantizan que esa energía se aproveche de verdad, sin desperdiciarse.

Laura Jiménez Moreno
Laura Jiménez Moreno

Editora de Tecnología

Editora de tecnología. Especialista en inteligencia artificial y transformación digital.

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