Gárgolas de Notre Dame: la revelación del error histórico

Las quimeras que vigilan la ciudad desde la catedral de Notre Dame fueron talladas en el siglo XIX, no en la Edad Media. La investigación de los archivos de la restauración muestra que el arquitecto Eugène Viollet‑le‑Duc añadió la mayor parte de esas esculturas entre 1830 y 1860.

Cómo surgieron las quimeras: restauración del siglo XIX y función de las gárgulas

En la arquitectura gótica una gárgola es un conducto que desvía el agua de lluvia lejos de los muros. Las figuras que hoy vemos no cumplen esa función; son meramente decorativas, inspiradas en imaginarios medievales pero sin utilidad práctica. Viollet‑le‑Duc, convencido de que el espíritu gótico debía completarse, diseñó y mandó esculpir cientos de quimeras para rellenar los vacíos que la Revolución Francesa había dejado en la piedra.

«Mi intención era devolver a la catedral su grandeza, aunque eso implicara crear lo que la historia había perdido», escribió el arquitecto en sus notas de proyecto.

El punto de inflexión llegó con la publicación de Nuestra Señora de París de en 1831. La novela despertó una nueva sensibilidad patrimonial y convirtió a Notre Dame en símbolo nacional. Esa imagen se consolidó en la cultura popular, primero en grabados y más tarde en el cine, como la película de Disney que popularizó a Quasimodo y sus grotescos guardianes.