Eduardo Mendoza rechaza el Día de Sant Jordi y defiende el Día del Libro
El lunes 23 de abril, durante la presentación de su novela La intriga del funeral inconveniente (Seix Barral) en Barcelona, Eduardo Mendoza afirmó que la fecha debería celebrarse como Día del Libro y no como Día de Sant Jordi. El autor, ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025, lanzó una campaña para eliminar la referencia al santo.
Motivaciones y campaña de Mendoza contra la figura de Sant Jordi
Mendoza describió a Sant Jordi como "un maltratador de animales y probablemente no sabía leer". Argumentó que el santo no tiene relación con la literatura y que, por tanto, no merece ser el patrono de los escritores. "Voy a empezar a hacer campaña de que 'fuera Sant Jordi'. Es el día del libro. Siempre se le llamó día del libro. Sant Jordi no pinta nada", declaró con firmeza.
El escritor explicó que su iniciativa busca devolver la atención al libro como objeto cultural, sin la capa romántica de la leyenda del dragón. Señaló que la tradición ha convertido la fecha en una excusa comercial para vender rosas, mientras que la verdadera esencia debería ser la lectura.
Para impulsar su propuesta, Mendoza ha prometido participar en eventos literarios, firmar peticiones y utilizar sus redes sociales para difundir el mensaje. "Esa es mi campaña", reiteró, añadiendo que afronta el próximo 23 de abril "con resignación" porque "es un día duro".
Contexto cultural del Día de Sant Jordi y su polémica
En Cataluña, el 23 de abril se celebra el Día de Sant Jordi, una festividad que combina la entrega de libros y rosas. La costumbre se remonta a la década de 1920 y se ha convertido en una de las jornadas más importantes del calendario cultural español. Sin embargo, la referencia al santo ha sido objeto de críticas por parte de algunos intelectuales que consideran que la figura no representa la literatura.
El comentario de Mendoza ha reavivado el debate. Algunos sectores defienden la tradición como un símbolo de identidad catalana, mientras que otros apoyan la idea de centrar la celebración exclusivamente en los libros. En este contexto, la propuesta de renombrar la fecha ha encontrado eco en ciertos círculos académicos y en lectores que buscan una celebración más centrada en la cultura escrita.
A modo de referencia, otras comunidades autonómicas han adoptado enfoques diferentes respecto al 23 de abril. Por ejemplo, Sant Jordi 23 de abril: solo Aragón y Castilla y León declaran festivo y se forma puente de cuatro días muestra cómo la fecha se vive de manera distinta fuera de Cataluña.
Qué puede pasar a continuación
Mendoza continuará su campaña durante los próximos meses, buscando el apoyo de asociaciones de libreros, colegios y entidades culturales. Si la presión social crece, es posible que se inicie un debate institucional sobre la denominación oficial del día. Para los lectores, la polémica abre la oportunidad de reflexionar sobre el valor que asignamos a los símbolos culturales y a la propia lectura.
En cualquier caso, el 23 de abril seguirá siendo una fecha marcada por los libros, con o sin la figura de Sant Jordi. La iniciativa de Mendoza podría impulsar una revisión crítica de nuestras tradiciones y, tal vez, reforzar el papel del libro como motor de la cultura contemporánea.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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