La hazaña
Connor Herson, estudiante de ingeniería eléctrica en Stanford, free‑soloó Drifter's Escape (9a+) en Yosemite el pasado 9 de abril. La vía, considerada la más exigente de autoprotección del mundo, se completó sin cuerdas ni seguros.
Detalles de la ascensión y preparación
Durante siete meses, Herson entrenó en rutas de alta dificultad, combinando sesiones de fuerza en gimnasio con escaladas de resistencia en la Sierra Nevada. Cada bloque se repitió hasta lograr una ejecución milimétrica, obligatoria para una vía que no permite errores.
La preparación mental incluyó sesiones de meditación y simulacros de caída controlada. «El miedo es parte del proceso; aprender a vivir con él es la clave», explicó el joven escalador tras la ascensión.
Drifter's Escape exige una precisión milimétrica en agarres diminutos y una tolerancia al riesgo extrema. La ruta, de 45 metros, combina secciones de placa vertical con movimientos de gran alcance, donde cualquier deslizamiento sería fatal.
Del viral The Nose a la nueva proeza
A los 15 años, Herson se volvió viral al free‑soloar The Nose en El Capitán, convirtiéndose en el escalador más joven en lograrlo. La exposición mediática le trajo elogios y críticas, pero también una presión constante para repetir el éxito.
Su familia, de renombre en la escalada, jugó un papel decisivo. Su padre, , participó en la segunda ascensión del trazado original de Salathé en 2003, y su madre, , destacó en competiciones en los años 90. A pesar del legado, Connor afirmó que sus progenitores nunca le impusieron metas, solo le abrieron la puerta al deporte.





