Resumen del choque directo
El martes pasado Francisco reprendió en Castel Gandolfo el ultimátum que Donald Trump había dirigido a Irán, advirtiendo que la amenaza de destruir "una civilización entera en una noche" era inaceptable. La declaración del Papa, hecha frente a los medios, marcó el punto más alto de la fricción entre la Casa Blanca y el Vaticano y pone en jaque la política exterior estadounidense.
Detalles del conflicto y sus raíces
Trump, en un discurso ante sus seguidores, afirmó que si Irán no cedía, EE. UU. actuaría con una fuerza militar capaz de aniquilar una civilización completa en cuestión de horas. "No dudaremos en actuar con la máxima contundencia", dijo el presidente, usando un lenguaje que recordó a los textos bíblicos.
Francisco, al bajar del coche que lo transportaba, respondió con firmeza: "Las amenazas de destrucción masiva no pueden ser toleradas por la moral de la humanidad". El pontífice subrayó que la violencia no resuelve los conflictos y recordó el llamado a la paz que la Iglesia ha mantenido desde la Segunda Guerra Mundial.
El enfrentamiento no surge de la nada. La administración Trump ha endurecido su política antiinmigratoria, medida que la Iglesia ha criticado repetidamente por considerar que criminaliza a los migrantes. Esa disputa, sumada a la oposición del Vaticano a la guerra, ha creado un clima de desconfianza que se remonta a la década de los 90, cuando Juan Pablo II se opuso a la intervención de EE. UU. en Kuwait.





