Caída oficial de la pobreza
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) anunció que la pobreza en Argentina alcanzó 28,2 % en el segundo semestre de 2025, frente al 31,6 % del semestre anterior. La reducción equivale a 3,4 puntos porcentuales y sitúa la cifra en su nivel más bajo desde 2018. En términos absolutos, más de 8,5 millones de personas permanecen bajo la línea de pobreza.
Cuestionamientos metodológicos
Investigadores de la Universidad Católica Argentina (UCA) y de otros centros afirman que la canasta básica total (CBT) utilizada por el INDEC se basa en una encuesta de consumo de 2004‑2005. Según Agustín Salvia, jefe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, "la canasta está desactualizada y subestima el coste real de la vida". Señala que el umbral de 1,4 millones de pesos mensuales para una familia de cuatro no incluye gastos crecientes como energía, internet y telefonía, que hoy representan una parte significativa del gasto familiar. Si se actualizara la canasta, el umbral rondaría los 2 millones de pesos, lo que elevaría la tasa de pobreza oficial.
El INDEC incorporó en 2024 ingresos no laborales, como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar. Esta inclusión rompe la comparabilidad histórica: "si esos ingresos se hubieran considerado antes, los niveles de pobreza también habrían sido menores", advierten los académicos.
Contexto económico y político
La caída de la pobreza se produce tras la devaluación de 2023‑24, que llevó la tasa a un pico de 52,9 % a principios de 2024. Desde entonces, el gobierno de Javier Milei ha implementado ajustes fiscales, liberalización de precios y recortes del gasto público, lo que redujo la inflación del 107 % a finales de 2024 a 24,8 % en 2025 (inflación en Argentina). Sin embargo, el mercado laboral sigue débil y los salarios reales continúan deteriorándose, lo que limita la mejora real del poder adquisitivo.
Los datos oficiales contrastan con estimaciones del Observatorio de la Deuda Social, que sitúan la pobreza en 36,3 % para el tercer trimestre de 2025, una diferencia de 8 puntos respecto al INDEC. La disparidad refleja la incertidumbre que rodea la medición y plantea dudas sobre la efectividad de las políticas sociales.
Qué sigue
El debate sobre la metodología del INDEC probablemente impulse una revisión de la canasta básica antes de la publicación de los datos de 2026. Mientras tanto, la población vulnerable seguirá pendiente de la evolución de los programas de asistencia y de la estabilidad del empleo (vulnerabilidad financiera de un millón de hogares españoles).
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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