La cumbre progresista de Barcelona se celebró del 17 al 18 de abril de 2026 en la Fira de L'Hospitalet. Participaron veinte mandatarios y más de 100 líderes de 50 organizaciones progresistas de todo el mundo. El encuentro fue impulsado por el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez y el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva.
Agenda progresista
Los participantes acordaron rechazar el militarismo de EE. UU. y reafirmar su compromiso con el multilateralismo. Se aprobó la creación del Consejo para un Nuevo Pensamiento Económico, cuyo objetivo es diseñar políticas basadas en justicia, igualdad, sostenibilidad y solidaridad. En su intervención, Sánchez declaró: "La democracia no puede darse por sentada; la extrema derecha está agotando las reglas del derecho internacional". Lula, por su parte, subrayó: "Ningún presidente tiene derecho a imponer sus reglas a otros", y pidió una ONU más activa.
Contexto progresista
La iniciativa forma parte de la Global Progressive Mobilisation, nacida como respuesta a la creciente ola conservadora que ha ganado terreno en Europa y América Latina. Foros previos de cooperación entre partidos, sindicatos y sociedad civil de más de 50 países sentaron las bases para este encuentro. Como señala la cobertura de , la cumbre busca consolidar una contraposición organizada a la derecha ultranacionalista.
Durante la primera jornada se celebró una cumbre bilateral España‑Brasil, seguida de una reunión con representantes gubernamentales y un foro de organizaciones progresistas. Los líderes coincidieron en la necesidad de reformar la ONU para evitar guerras sin mecanismos de intervención efectivos. El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa pidió una reforma estructural de la organización para que pueda responder a conflictos como los de Gaza e Irán.
En la segunda jornada, la agenda se amplió con la firma de 15 pactos España‑Brasil y la adopción de una declaración conjunta contra la invasión militar de Cuba. La vicepresidenta alemana Robert Habeck respaldó la iniciativa, señalando que la alianza será un contrapeso al "orden internacional del odio" que promueve la extrema derecha.
Los participantes incluyeron a presidentes y primeros ministros de México, Colombia, Uruguay, Sudáfrica, Irlanda, Lituania, Albania, Cabo Verde y Barbados, así como a vicepresidentes de Alemania, Reino Unido, Austria, Ghana y Botsuana. Cada uno aportó perspectivas nacionales, pero mantuvieron un discurso común sobre la defensa de la democracia y la paz.
El Consejo para un Nuevo Pensamiento Económico se estructurará alrededor de los cuatro principios mencionados y tendrá su primera reunión en verano de 2026. España será el país anfitrión de la primera sesión, según informó el Ministerio de Economía.
Los líderes también abordaron la crisis climática, comprometiéndose a acelerar la descarbonización y a impulsar una agenda ecológica vinculada a la justicia social. La ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera, enfatizó que la lucha contra el cambio climático es inseparable de la defensa de los derechos humanos.
En palabras de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, "Debemos evitar cualquier incursión militar que ponga en riesgo la estabilidad de nuestras naciones", subrayando la urgencia de soluciones diplomáticas.
Próximos pasos: el Consejo presentará su programa de trabajo en la segunda mitad del año, y se espera una segunda cumbre en 2027 para evaluar los avances. La iniciativa podría influir en la agenda internacional, ofreciendo una alternativa progresista a las políticas dominadas por la derecha.