El gobierno de Kazajistán anunció hoy una inversión de 30.000 millones de dólares para construir el complejo de computación de alto rendimiento llamado Data Center Valley en Ekibastuz. El proyecto está diseñado para alcanzar una capacidad de 1 GW de potencia computacional, suficiente para albergar cientos de miles de servidores dedicados a IA y minería de criptomonedas.
La obra se iniciará en el segundo trimestre de 2026 y se prevé su finalización para 2030, con una fase piloto de 250 MW operativa en 2028. Financiada íntegramente por fondos estatales, la iniciativa busca posicionar a Kazajistán como un nodo digital estratégico en Asia Central.
Ekibastuz, ciudad del norte conocida por sus centrales de carbón, dispone de una infraestructura energética heredada de la era soviética que permite una expansión rápida. El sitio cuenta ya con una capacidad base de 4 000 MW, lo que facilita la asignación de energía a los nuevos servidores sin afectar al suministro nacional.
Energía barata y uranio
El precio de la electricidad para el hub se fija en 0,03 USD/kWh, un 40 % menos que la media europea y comparable con los centros más eficientes de Virginia, EE. UU. Esta tarifa se mantiene gracias a la abundancia de recursos fósiles y nucleares del país.
Kazajistán produce el 43 % del uranio mundial, lo que le permite generar energía nuclear de bajo coste y reforzar la seguridad del suministro eléctrico. El gobierno planea integrar nuevas unidades nucleares en la red de Ekibastuz para complementar la generación térmica.
Además de la energía, el país ha creado el Centro Financiero Internacional de Astaná (AIFC), que opera bajo derecho común inglés y ofrece garantías jurídicas a inversores extranjeros. Este marco legal es crucial para atraer a gigantes tecnológicos que temen sanciones y riesgos regulatorios.
Recientemente, la Red Eléctrica nacional activó una maniobra de emergencia para evitar apagones, demostrando la capacidad operativa del sistema eléctrico (ver detalle).
Implicaciones geopolíticas y futuro
Con el conflicto en Oriente Próximo y las sanciones a Rusia, muchas empresas occidentales buscan alternativas neutrales para sus operaciones de datos. Kazajistán, al no alinearse plenamente con ninguno de los bloques, se presenta como una zona de bajo riesgo geopolítico.
El hub podría servir de puente entre China, Rusia y Occidente, ofreciendo conectividad de fibra óptica transcontinental y acceso a mercados emergentes. Esto reforzaría la posición del país como corredor logístico en la Nueva Ruta de la Seda.
Si el Data Center Valley alcanza su capacidad plena, se estima que generará entre 15 000 y 20 000 empleos directos e indirectos en la región. El efecto multiplicador impulsará la demanda de servicios locales, desde alojamiento hasta capacitación técnica.
El presidente Kassym‑Jomart Tokayev ha declarado que el proyecto forma parte de una estrategia nacional para diversificar la economía, tradicionalmente dependiente del petróleo y el gas. "El sector digital será la columna vertebral de nuestra economía futura", afirmó el presidente. El objetivo es que para 2035 la contribución del sector digital supere el 10 % del PIB.
Expertos en seguridad cibernética advierten que la concentración de poder de cómputo en un solo país plantea riesgos de vigilancia y control. Sin embargo, el marco legal del AIFC incluye cláusulas de protección de datos que buscan mitigar esas preocupaciones.
Las empresas occidentales que ya han mostrado interés incluyen a varios proveedores de servicios en la nube y a mineros de criptomonedas que buscan reducir costes operativos. Se espera que al menos cinco grandes firmas, entre ellas Tradeando.net, firmen acuerdos antes de finales de 2026.
A nivel regional, el proyecto podría incentivar a vecinos como Uzbekistán y Turkmenistán a desarrollar infraestructuras complementarias, creando un corredor digital en Asia Central. Esto aumentaría la competitividad del bloque frente a centros de datos en Europa y América del Norte.
En el corto plazo, la prioridad del gobierno es garantizar la estabilidad del suministro eléctrico durante la fase de construcción, evitando interrupciones que puedan afectar a los primeros clientes. Para ello, se ha asignado un presupuesto adicional de 200 millones de dólares a la modernización de la red de transmisión.
El proyecto también incluye un plan de refrigeración basado en el clima frío de la estepa, donde las temperaturas pueden bajar hasta ‑40 °C, reduciendo el consumo energético de climatización. Esta solución natural refuerza la ventaja competitiva de Ekibastuz frente a centros ubicados en climas cálidos.
A medida que el hub se consolide, Kazajistán podría negociar acuerdos de intercambio de datos con la Unión Europea, facilitando la transferencia segura de información bajo normas compatibles. Tal movimiento abriría nuevas vías de cooperación tecnológica y comercial.
Los analistas del sector señalan que la rentabilidad del proyecto dependerá de la capacidad de mantener la tarifa eléctrica baja a largo plazo, pese a posibles aumentos de los precios globales del combustible. Un ajuste inesperado podría erosionar la ventaja de costos y reducir la atracción de nuevos inversores.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención cómo Kazajistán equilibra su relación con China y Rusia sin comprometer su autonomía estratégica. El desarrollo de Data Center Valley será un barómetro de la capacidad del país para navegar en un entorno geopolítico cada vez más fragmentado.