Reapertura del Estrecho de Ormuz
Irán anunció el 17 de abril de 2026 la reapertura del Estrecho de Ormuz, en el marco del alto el fuego vigente en el Líbano. La decisión se tomó tras ocho semanas de cierre que había detenido el tránsito de una tercera parte del petróleo y el 20 % del gas licuado mundial.
Reacción de los mercados y causas del cierre
El anuncio provocó una caída del 9 % del Brent a 90 USD y del 12 % del WTI a 83,8 USD. Al mismo tiempo, el S&P 500 superó los 7 100 puntos y el Nasdaq alcanzó su mayor ganancia semanal del 6,8 %, marcando máximos históricos. El Dow Jones subió un 1,8 % y el Ibex 35 español avanzó un 2,18 % hasta 18 484 puntos.
El cierre original se debió a la escalada de tensiones entre EE. UU. e Irán y a los bombardeos israelíes en Líbano, que habían llevado a Irán a bloquear el paso como presión política.
Implicaciones y posibles escenarios futuros
Con la reapertura, la presión sobre los precios del crudo disminuye, pero la incertidumbre persiste. Analistas advierten que cualquier retroceso en las negociaciones podría volver a cerrar la ruta, generando un nuevo shock energético y riesgos de estanflación en Europa y recesión en EE. UU.
Mientras tanto, los mercados parecen haber descontado gran parte del riesgo, como refleja la euforia bursátil. Sin embargo, la dependencia de Ormuz para fertilizantes, helio y minerales estratégicos mantiene la vulnerabilidad del sistema global.
Qué sigue
Los próximos días estarán marcados por las negociaciones entre Washington y Teherán. Si se logra un acuerdo duradero, la estabilidad del flujo energético podría consolidarse; de lo contrario, la amenaza de un nuevo cierre seguirá pesando sobre la inflación y el crecimiento mundial.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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