Sant Jordi 2024: Han Kang y Amélie Nothomb firman sus libros
El martes 23 de abril, la calle del Raval y la Plaça de la Catedral se convirtieron en escenarios de dos firmas que marcaron la edición 2024 de Sant Jordi. Han Kang, laureada con el Nobel de Literatura 2024, firmó 100 ejemplares de Tinta y sangre en la librería La Central del Raval a las 11:30. Al mismo tiempo, Amélie Nothomb dedicó cuatro horas a la firma de su novela Psicopompo en la Plaça de la Catedral, acompañada de copas de champán y una botella de hielo.
Contrastes en la firma: champán y rosas vs eficiencia coreana
La presencia de Nothomb fue una fiesta de burbujas. Llegó a primera hora, se instaló en una mesa rodeada de rosas y mantuvo la conversación con el público mientras bebía de una copa de cristal. Dividió su tiempo en dos turnos, mañana y tarde, y no dejó pasar la oportunidad de brindar: "Hay que exportar esta fiesta a todo el mundo", declaró a la prensa.
Kang, por su parte, adoptó la precisión coreana. Tras una charla sobre empatía en el CCCB que reunió a unos 700 asistentes, se dirigió al jardín de La Central y firmó sin dedicatorias ni fotos. La operación duró apenas minutos, pero la expectación había comenzado a las ocho de la mañana, cuando una lectora viajó desde Ferrol solo para conseguir su firma.
Ambas autoras mostraron sus últimos trabajos: Kang presentó la edición en castellano y catalán de *Tinta y sangre, mientras Nothomb lanzó Psicopompo bajo el sello de Anagrama. La diferencia de ritmo subrayó la diversidad de la celebración, que también incluyó la presentación de Desirée de Fez y el mural de TVBoy en la Plaça de Catalunya.
El renacer internacional de la fiesta de Sant Jordi
La edición 2024 ha sido testigo de un repunte de escritores extranjeros tras años de presencia tímida. Además de Kang y Nothomb, la escocesa Ali Smith ejerció de pregonera reivindicando el poder colectivo de las bibliotecas públicas. El thriller estadounidense J. D. Barker y el bestseller suizo Joël Dicker también firmaron sus obras, mostrando que la tradición catalana se ha convertido en una cita literaria de alcance global.
Este impulso post‑pandemia sugiere que la próxima edición podría atraer aún más voces internacionales, consolidando a Sant Jordi como un punto de encuentro entre la cultura local y los grandes nombres del panorama mundial.
Con la firma de dos autoras tan diferentes, la jornada recordó que la literatura se celebra tanto en la rapidez de una firma coreana como en la lentitud de una copa de champán. El mensaje es claro: la fiesta sigue viva, y su futuro parece tan amplio como los libros que se regalan este 23 de abril.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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