Sila invade Roma y rompe el pomerium

En 88 a.C. el general Lucio Cornelio Sila Félix marchó sobre la capital con seis legiones veteranas, cruzó el pomerium y tomó el control del foro. La acción se produjo después de que el tribuno Publio Sulpicio Rufo intentara arrebatarle el mando contra Mitrídates VI, una jugada que Sila consideró una afrenta a sus tropas y a su honor. Al abrir las puertas de la Porta Esquilina y la Porta Carmentalis, los soldados entraron armados, algo prohibido desde la fundación de la ciudad. La ciudad, que hasta entonces había sido un refugio civil y religioso, quedó bajo la sombra de la espada, y el Senado se vio obligado a reconocer la supremacía del general.

Cómo y por qué Sila cruzó la línea roja

La rivalidad con Cayo Mario había escalado durante las campañas en la Galia y la Hispania, donde ambos buscaban el prestigio que garantizaba la influencia política. Cuando el mando contra Mitrídates VI se convirtió en el premio más codiciado, Sila, recién elegido cónsul, recibió la delegación oficial, pero Mario, apoyado por el tribuno, promulgó un decreto que le quitó el imperio de la guerra. Sila interpretó la medida como una amenaza directa a las recompensas prometidas a sus legiones, que temían perder el botín y el reconocimiento. La presión de sus veteranos, acostumbrados a recibir tierras y honores, lo obligó a actuar: marchar sobre Roma era la única forma de proteger sus intereses y demostrar que el poder militar podía imponerse a la voluntad del pueblo romano.