Estudio europeo revela cómo castigan a políticos corruptos

Un equipo de investigadores de la UNED, el CSIC‑IPP y Sciences Po ha publicado un estudio que encuestó a 13.000 ciudadanos de 10 Estados miembros de la UE, incluido España, entre 2020 y 2023. El objetivo era medir la reacción de la ciudadanía frente a tres conductas deshonestas de los cargos públicos: mentir, favorecer a un familiar y aceptar sobornos.

Los resultados indican que, independientemente del nivel percibido de corrupción en cada país, los votantes castigan más severamente los sobornos, seguidos del nepotismo y, por último, la mentira. En la mayoría de los países la diferencia entre nepotismo y sobornos no es estadísticamente significativa, lo que sugiere que ambos comportamientos son vistos como igualmente graves.

Detalles del castigo: mentir, nepotismo y sobornos

El estudio ordena la gravedad de los actos de la siguiente forma: mentir < favorecer a un familiar < aceptar sobornos. Este orden se mantiene en todos los países analizados, aunque la intensidad del castigo varía. Los ciudadanos que comparten la ideología del político tienden a reducir la penalización, un efecto que el profesor Luis Ramiro describe como "una visión sesgada por la afinidad política".

Asimismo, la edad del votante influye: los jóvenes castigan menos que los mayores. "Los votantes jóvenes parecen menos exigentes con la conducta deshonesta, quizá por una menor experiencia política", señala la investigadora Laura Morales.

Los países con mayor percepción de corrupción – Grecia, Polonia, Italia, República Checa y España – aplican sanciones más duras que los considerados menos corruptos, como Dinamarca, Finlandia, Alemania, Austria y Francia. En Dinamarca, Grecia e Italia, el rechazo a los sobornos es el más pronunciado; en Austria, aunque siempre presente, es el menos intenso.

Contexto del estudio y referencia al índice de Transparencia

La investigación se desarrolló durante tres años y utilizó como referencia el Índice de Transparencia Internacional 2023 para seleccionar los diez países. La metodología combinó encuestas de opinión con análisis estadísticos que permitieron aislar el efecto de la afinidad ideológica y la edad del votante sobre la percepción de la corrupción.

Los autores concluyen que, pese a la normalización que algunos analistas atribuyen a la corrupción en entornos con alta percepción de la misma, la ciudadanía europea mantiene una cultura de penalización consistente. El estudio aporta evidencia de que los europeos no toleran la deshonestidad política, lo que refuerza los estándares democráticos del continente.

Cierre

Este hallazgo podría influir en la estrategia de los partidos políticos, que deberán considerar que la alineación ideológica no protege completamente a sus representantes de la sanción ciudadana. Asimismo, los legisladores podrían usar estos datos para reforzar medidas de transparencia y rendición de cuentas, sabiendo que la opinión pública está dispuesta a castigar la corrupción en todas sus formas.

María Jose Madrid Gómez
María Jose Madrid Gómez

Corresponsal Política

Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.

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