Plantas trepadoras con flor todo el año: 8 opciones para embellecer muros
En el mercado de jardinería aparecen ocho trepadoras que garantizan floración continua, sustituyendo a la hiedra tradicional y aportando color a cualquier superficie vertical.

Las especies son buganvilla, jazmín estrella, dipladenia, pasiflora, bignonia, copa de oro, ojo de poeta y clemátide. Todas comparten requisitos básicos de drenaje y riego ajustado al clima.
A continuación se describen los requisitos de luz, riego y clima de cada planta, para que el lector pueda elegir la que mejor se adapte a su espacio.
Cuidados y características clave de cada trepadora
La buganvilla necesita sol pleno y tolera altas temperaturas. Requiere riego ligero, siempre que el sustrato drene bien; el exceso de humedad provoca pudrición de raíces.
El jazmín estrella florece en blanco y desprende un aroma intenso al atardecer. Prefiere exposición al sol o semisombra y riegos regulares sin encharcar.
La dipladenia, también conocida como mandevilla, muestra flores grandes en tonos rosados o rojos. Crece mejor con mucha luz pero sin sol directo, y necesita riegos frecuentes en verano, reduciéndolos en invierno.
La pasiflora ofrece flores exóticas de colores variados. Requiere sol o semisombra y riego frecuente en primavera y verano, disminuyéndolo considerablemente en los meses fríos.
La bignonia produce trompetas rojizas y necesita sol abundante para estimular la floración. El riego debe ser frecuente, manteniendo el sustrato húmedo pero bien drenado.
La copa de oro, o jazmín de Cuba, presenta flores amarillas en forma de trompeta. Prefiere climas cálidos y húmedos, exposición total al sol y riegos abundantes, especialmente en época de calor.
El ojo de poeta muestra flores naranjas o amarillas con centro oscuro y florece casi todo el año en climas suaves. Se adapta al sol o semisombra y necesita riegos frecuentes sin encharcar.
La clemátide ofrece una amplia gama cromática y prospera con la base en sombra y la parte superior al sol. Requiere suelo bien drenado y riego regular, complementado con abono durante la fase de crecimiento.
Con estas ocho opciones, cualquier propietario puede cubrir muros, terrazas o balcones con vegetación floral permanente, sin sacrificar espacio en el suelo. Elegir la especie adecuada y respetar sus necesidades de riego y exposición garantiza un jardín siempre colorido.
Temas relacionados
Redactor científico
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





