Presupuesto europeo 2028‑2034: propuesta de 1,7 billones y posiciones divergentes
La Comisión Europea, encabezada por la presidenta Ursula von der Leyen, aprobó el miércoles la propuesta legislativa del nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) para el periodo 2028‑2034. La cifra asciende a 1,7 billones de euros, lo que supone un incremento del 59 % respecto al presupuesto 2021‑2027. La iniciativa busca financiar la defensa, la competitividad y la transición ecológica sin recortar la política agrícola ni los fondos estructurales.
Detalles de la disputa: aumento del Parlamento, exclusión de deuda y nuevas fuentes de ingresos
El Parlamento Europeo votó a favor de una posición que eleva el presupuesto en 175.110 millones de euros, un 10 % más que la propuesta de la Comisión. Además, la Eurocámara excluye los 149.300 millones de euros de reembolso de la deuda del fondo NextGeneration EU, argumentando que esos costes deben financiarse por separado. Para cubrir el déficit, los eurodiputados impulsan nuevos recursos propios que podrían generar 60.000 millones de euros al año. Entre las medidas destacan un gravamen a los servicios digitales, un impuesto al juego online, la ampliación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y un tributo sobre las plusvalías de criptoactivos.
Contexto de la división Norte‑Sur en la UE
Los países del Norte —Alemania, Países Bajos, Austria, Finlandia y Suecia— defienden la austeridad y piden recortar partidas que consideran superfluas, como la Política Agraria Común y los fondos de cohesión. El canciller alemán Friedrich Merz, en la cumbre de Chipre, advirtió: "Europa debe arreglárselas con el dinero que tenemos y fijar nuevas prioridades". Por su parte, el primer ministro holandés Rob Jetten calificó la propuesta de la Comisión de "inaceptable tanto por su tamaño como por las contribuciones nacionales" y abogó por una modernización que reduzca el gasto.
En contraste, la coalición del Sur —Francia, España, Grecia, Portugal e Italia— presiona por un mayor gasto público y un uso más amplio de la deuda para financiar defensa, competitividad y la agenda verde. Estos países consideran que la inversión es clave para cerrar la brecha estructural entre regiones y para cumplir los objetivos climáticos.
Escenarios futuros: posibles ajustes y repercusiones para la UE
Si el Parlamento mantiene su postura, el presupuesto podría ampliarse significativamente y requerir la aprobación de los nuevos impuestos propuestos. La Comisión tendría que negociar con los Estados miembros para evitar una ruptura entre los bloques y preservar la cohesión de la política agrícola y regional. En caso de que la Comisión revise su propuesta para alinearse con las demandas del Parlamento, se esperaría una reducción de las partidas más controvertidas y una mayor dependencia de los recursos propios.
El desenlace influirá directamente en la capacidad de la UE para financiar proyectos de infraestructura, investigación y transición energética. Un presupuesto más amplio permitiría acelerar la modernización de la economía europea, mientras que una reducción mantendría la disciplina fiscal pero podría limitar la respuesta a los desafíos climáticos y de seguridad.
Para seguir la evolución del debate, consulte la posición del Parlamento Europeo sobre un presupuesto superior a 2 billones de euros y el reciente reclamo energético entre Portugal y España aquí.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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