Reacción masculina frente al feminismo
En los últimos meses, foros y grupos de jóvenes varones en colegios y universidades han intensificado mensajes que califican al feminismo de "ataque político" a la identidad masculina tradicional. Estos discursos, que se difunden en redes como Discord y Telegram, señalan que la igualdad de género supone una pérdida de privilegios y, en algunos casos, una amenaza a los derechos básicos del hombre.
Los participantes afirman que la crítica feminista a la masculinidad tradicional los deja sin referentes, lo que los lleva a buscar una defensa basada en la "hipermasculinidad". Según la Fundación SM, el 27 % de jóvenes entre 16 y 24 años se declara más conservador respecto a roles de género que en 2022, evidenciando un giro hacia posturas más rígidas.
"Sentimos que nos quieren despojar de lo que somos", comenta un estudiante de ingeniería que prefiere permanecer en el anonimato. La sensación de vulnerabilidad se traduce en la creación de comunidades que promueven la fuerza física, la autoridad y la defensa de la familia tradicional como escudos contra lo que perciben como una invasión ideológica.
Extrema derecha y masculinidad
Plataformas digitales vinculadas a la extrema derecha han detectado este caldo de cultivo y lo han canalizado para reforzar narrativas patriarcales y nacionalistas. Sitios como Fundación SM registra aumento del conservadurismo entre jóvenes españoles en 2026 sirven de punto de partida para reclutar a estos jóvenes, ofreciéndoles un sentido de pertenencia y una causa común.
Los grupos extremistas utilizan memes, videos de entrenamiento y discursos que glorifican la fuerza física para legitimar una visión de la masculinidad basada en la exclusión. Cualquier cuerpo que no encaje en el molde —gordos, discapacitados, trans, o hombres que expresen vulnerabilidad— es descalificado como "débil" o "desviado". Esta estrategia no solo refuerza la identidad hipermasculina, sino que también alimenta la hostilidad hacia colectivos progresistas.
El algoritmo de estas plataformas prioriza contenidos que generan polémica, lo que amplifica el eco de la victimización masculina y la confrontación con el feminismo. De este modo, el malestar se convierte en una herramienta de movilización política, con la promesa de restaurar una supuesta "orden natural".
Qué puede ocurrir
Si esta tendencia sigue creciendo, es probable que veamos un aumento de la polarización de género en espacios educativos y laborales, con más jóvenes alineados a movimientos que promueven la exclusión. Las autoridades educativas y los servicios de salud mental podrían enfrentar una mayor demanda de intervenciones para prevenir la radicalización y fomentar un diálogo constructivo entre géneros.
La clave está en reconocer que el rechazo al feminismo no es sólo una cuestión de ideas, sino también una respuesta a la inseguridad que genera una sociedad en transformación. Sin medidas que aborden la sensación de pérdida y ofrezcan alternativas de masculinidad más inclusivas, la extrema derecha seguirá encontrando terreno fértil en el descontento masculino.
Este artículo forma parte de la sección de Opinión de Noticias de Última Hora.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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