Descubrimiento de la galaxia perdida Loki

Los astrónomos han anunciado el hallazgo de una galaxia enana desaparecida, a la que han llamado Loki, dentro del plano galáctico de la Vía Láctea. El estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (2026), se basa en el análisis de un grupo de veinte estrellas cercanas al Sol. Estas estrellas conservan la huella química y dinámica de su progenitora original.

Cómo se identificó Loki

Las veinte estrellas comparten un contenido extremadamente bajo de hierro y presentan órbitas altamente excéntricas, lo que indica un origen común fuera del disco galáctico. El patrón de abundancia de elementos pesados coincide con el de una única población estelar, típica de una galaxia enana que sufrió una breve pero intensa fase de formación estelar. "Todas las estrellas analizadas muestran una química indistinguible, señal clara de un mismo nacimiento" señaló el coautor Federico Sestito.

Contexto breve: la Vía Láctea y su crecimiento mediante fusiones

Durante su evolución temprana, la Vía Láctea ha crecido incorporando galaxias enanas más pequeñas. Loki, con una masa bariónica comparable a la de las Nubes de Magallanes, representa una de esas fusiones tempranas que dejaron rastros apenas perceptibles. Simulaciones cosmológicas confirman que un sistema como Loki puede ser desgarrado y sus estrellas redistribuidas en órbitas diversas dentro de una galaxia en expansión.