Inversión y resultados

Luis Di Pietro, de 34 años, abrió su primera franquicia Dino Gelato en Barcelona con una inversión inicial de 230.000 €. Tres locales – Gràcia, Poblesec y el centro comercial Gran Vía 2 – le permiten facturar alrededor de 700.000 € al año, con un beneficio neto estimado en 70.000 €.

Cómo se construyó el negocio y por qué funciona

Di Pietro eligió Dino por el apoyo logístico: la marca entrega los insumos semanalmente y él se encarga de la contratación y los alquileres. Cada tienda funciona con dos empleados, uno por turno, y la mayor parte del gasto inicial se destinó a máquinas de alta calidad con una vida útil de 20 años. "Yo hice una inversión inicial de 230.000 euros en la primera heladería", afirma el emprendedor.

El inversor calcula que recuperó la inversión en cinco años y que la última apertura, la tercera tienda, está ya cerca de amortizarse. Los locales están bien situados, lo que garantiza una afluencia constante de clientes.

Perspectivas

Tras dos años de búsqueda, Di Pietro sigue sin encontrar un local adecuado para una cuarta heladería en Barcelona y descarta expandirse fuera de la ciudad por el riesgo de baja afluencia. "No contemplamos abrir fuera de Barcelona", asegura.

El éxito del modelo franquiciado se refleja en la rentabilidad y la rapidez de recuperación, lo que podría inspirar a otros emprendedores que buscan establecerse en el sector de la restauración. Para conocer otras iniciativas de inversión, véase .