Viaje en tren de Bilbao a Ferrol: la ruta sin prisas
Se ha reactivado la posibilidad de viajar en tren de Bilbao a Ferrol utilizando la red de vía estrecha que aún circula por la cornisa cantábrica. El trayecto no es directo; combina varios servicios regionales que requieren transbordos en estaciones clave. La propuesta no persigue la rapidez, sino convertir el propio tren en el protagonista del viaje.
El itinerario permite contemplar la costa vasca, los valles asturianos y la verde Galicia a un ritmo pausado. Cada parada se vuelve una oportunidad para descubrir pueblos con historia industrial y marítima. El viajero que acepte el ritmo del tren encontrará paisajes que cambian lentamente fuera de la ventana.
Cómo se arma el itinerario y qué ofrece la red *FEVE
Para montar el recorrido, se parte de la línea Bilbao‑Santander, operada por Renfe como servicio de Media Distancia. En Santander, se toma el tramo Santander‑Gijón, también de vía métrica, con una frecuencia de dos trenes al día. Desde Gijón, el viajero continúa por la línea Gijón‑Lugo, donde los horarios son más escasos, generalmente un tren por la mañana y otro por la tarde.
En Lugo, el último tramo Lugo‑Ferrol conecta la Galicia interior con la costa atlántica. Este tramo mantiene una frecuencia de uno o dos trenes diarios, lo que obliga a planificar una o dos noches de estancia intermedia. No existe un billete único que cubra todo el recorrido; cada tramo se compra por separado en la web de Renfe o en taquillas.
La infraestructura pertenece a Adif, mientras que la operación de los trenes corresponde a Renfe Operadora, heredera de la antigua FEVE desde 2012. La gestión mantiene la lógica de servicio público, con tarifas de cercanías y media distancia, sin pretender ser una oferta turística especializada.
Contexto cultural y futuro de la vía estrecha en el norte de España
La red de vía métrica nació en la década de 1960 como respuesta a la complejidad del terreno cantábrico. Montañas, valles profundos y costas recortadas obligaron a construir trazados más estrechos y flexibles, facilitando la conexión de comunidades aisladas. Durante años, FEVE gestionó más de mil kilómetros de vías, convirtiéndose en un símbolo de movilidad rural.
Aunque la empresa desapareció en 2012, el patrimonio ferroviario sigue vivo. Los trenes de vía estrecha son ahora parte del tejido de transporte público, pero también representan una oportunidad para el turismo cultural. Autoridades regionales estudian la creación de rutas temáticas que integren museos ferroviarios, senderos y gastronomía local, aprovechando la singularidad del trazado.
Los planes futuros incluyen la modernización de algunos tramos y la mejora de la señalización para facilitar los transbordos. Si se incrementan las frecuencias, la ruta Bilbao‑Ferrol podría convertirse en una alternativa atractiva para viajeros que prefieren la lentitud y el contacto directo con el territorio.
Conclusión: El viaje en tren de Bilbao a Ferrol está al alcance de quien valore el paisaje sobre la velocidad. Con una planificación cuidadosa y la disposición a pasar la noche en puntos intermedios, la experiencia se transforma en un recorrido cultural por la costa norte de España. La continuidad de la vía estrecha dependerá de la demanda de este tipo de viajeros y de la voluntad de las administraciones de potenciarla como activo patrimonial.
Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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