Ataques devastadores a bases estadounidenses
Irán lanzó una serie de ataques coordinados que dejaron inoperativas 16 bases militares estadounidenses en 8 países del Golfo entre el 28 de febrero y el 5 de mayo. Los objetivos fueron alcanzados con misiles balísticos y drones, provocando daños estructurales y la pérdida de equipos críticos.
En la base Prince Sultan, Arabia Saudí, un avión E‑3 Sentry fue derribado, valorado en 500 millones de dólares. La destrucción de este AWACS, pieza clave de la vigilancia aérea, reduce significativamente la capacidad de detección de EE. UU. en la región.
Otras instalaciones afectadas incluyen Al Udeid (Qatar), Ain al‑Asad (Irak), Ali Al‑Salem (Kuwait), NSA Bahrain (Baréin) y Torre 22 (Jordania). Los daños varían desde hangares y pistas hasta sistemas de radar y depósitos de combustible.
Métodos y objetivos de los ataques
Los ataques se ejecutaron con misiles balísticos de alcance intermedio y drones de ataque de precisión, dirigidos a radares, sistemas de comunicaciones y aviones de vigilancia. La combinación de armas permitió a Irán sortear las defensas aéreas de sus adversarios y concentrarse en activos de alto valor estratégico.
Los objetivos priorizados fueron los radar de alerta temprana, los sistemas de comunicaciones que enlazan a las fuerzas estadounidenses y los aviones AWACS, cuya pérdida compromete la supervisión del espacio aéreo del Golfo.






