El buque turco Turkmenler, de 35 m de eslora, arribó a Nuadibú nueve veces en el último mes y descargó sardinas menores a 16 cm, el límite legal. La flota gallega (Pescapuerta, Pereira, Baipesca…) denuncia que esta actividad intensifica la sobreexplotación del recurso.

La denuncia se produce mientras la flota gallega invierte en la pesca regulada de cefalópodos y reclama una gestión sostenible del sector.

Depredación pesquera

Los arrastreros turcos operan sin respetar la talla mínima, capturando ejemplares inmaduros que no deberían estar en el mercado. Las imágenes enviadas por un capitán local muestran redes cargadas de sardinas de menos de 16 cm, confirmando la ilegalidad.

«La talla mínima de sardina marroquí es de 16 centímetros», afirma el capitán, subrayando la falta de control en la zona.

Sobrepesca Mauritania

En el Banco de Arguin se registraron nueve descargas en un mes, todas con sardinas por debajo del límite. La demanda de harina de pescado impulsa a los arrastreros a capturar cualquier talla para cumplir con la proporción de cinco kilos de pescado por kilo de harina.

Factores como la presencia de arrastreros pelágicos de gran capacidad y la escasa vigilancia aumentan la presión sobre la población de sardina, que ya muestra signos de declive.

Pesca internacional

Inversiones gallegas han modernizado la captura de cefalópodos, pero la creciente presencia de flotas turcas y de bandera de conveniencia compite por los mismos recursos. La sobreexplotación afecta también a jurel y caballa, especies que dependen de la sardina como alimento. La ONG local pide la confiscación de buques turcos que operen en áreas protegidas, como el Banco de Arguin.

Según datos de la autoridad pesquera mauritana, la población de sardina ha disminuido un 30 % en los últimos cinco años, lo que amenaza la seguridad alimentaria de comunidades costeras. Más información sobre la crisis pesquera se puede consultar en Hantavirus en crucero Oceanwide.

Futuro pesca Mauritania

Las autoridades podrían confiscar buques turcos que ingresen a zonas protegidas y endurecer la normativa de tamaños mínimos. Sin embargo, la falta de recursos para la vigilancia marítima dificulta la aplicación de esas medidas.

Si la presión de la flota pelágica persiste, se prevé una mayor degradación de los ecosistemas marinos y tensiones entre pescadores locales y compañías internacionales, lo que podría traducirse en conflictos socio‑económicos en la región.

Vista aérea del puerto de Nuadibú con cientos de pirogues y buques industriales amontonados
Vista aérea del puerto de Nuadibú con cientos de pirogues y buques industriales amontonados
Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

¿Te ha gustado este artículo?

Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad