Un equipo conjunto de la Universidad de Southampton y la Universidad de Reading ha identificado un crannog neolítico en el lago Loch Bhorgastail, en la isla de Lewis, Escocia. La estructura, construida hace más de 5 000 años, constituye la primera isla artificial conocida en la región y es anterior a Stonehenge.
Los investigadores anunciaron el hallazgo tras analizar imágenes submarinas y muestras de sedimento extraídas del fondo del lago. La publicación en Advances in Archaeological Practice detalla los métodos empleados y los resultados preliminares.
Detalles de la construcción y su uso a lo largo de milenios
El crannog presenta un núcleo de madera de 23 m de diámetro, rodeado por un talud de piedra que forma una plataforma circular. Sobre la superficie se observó un camino de acceso sumergido que conectaba la orilla con la isla, indicando una planificación cuidadosa del entorno acuático.
Los análisis de los estratos revelan tres fases de ocupación: una primera etapa neolítica (3800‑3300 a.C.), una ampliación en la Edad del Bronce Medio y una última reapertura durante la Edad del Hierro. Cada fase dejó miles de fragmentos de cerámica, restos de alimentos y piedras trabajadas.
En la capa más antigua se hallaron vasijas de barro finamente decoradas, junto a huesos de ciervo y pescado. La capa de bronce medio muestra una mayor variedad de utensilios metálicos, mientras que la fase de hierro contiene herramientas de hierro y restos de fuego.
Implicaciones y próximos pasos de la investigación
"Este descubrimiento demuestra que las comunidades neolíticas podían organizar trabajos de gran escala y mantener espacios comunitarios durante siglos", explica la profesora Emily Carter, directora del proyecto.
El hallazgo sugiere una red social más compleja de lo que se había supuesto para la Edad de Piedra, con posibles funciones rituales, banquetes colectivos o reuniones de alto significado social.
Los investigadores planean aplicar una técnica de estereofotogrametría para mapear otras estructuras subacuáticas en la zona. El método combina cámaras sumergibles, drones y posicionamiento de alta precisión, permitiendo registrar la arquitectura tanto por encima como por debajo de la línea de flotación.
Se prevé una campaña de sondeos en lagos adyacentes de las Hébridas para buscar crannogs similares. Si se confirman más hallazgos, la visión de la prehistoria escocesa podría revisarse radicalmente.
Asimismo, el hallazgo ha generado comparaciones con otros monumentos megalíticos, como Stonehenge, que se construyó varios siglos después. La existencia de una isla artificial tan antigua plantea preguntas sobre la difusión de conocimientos arquitectónicos en la Europa prehistórica.
Próximos pasos y expectativas
El equipo continuará con la documentación fotogramétrica y la publicación de los datos en repositorios abiertos. Se espera que la técnica desarrollada sirva de modelo para investigaciones submarinas en otras regiones del mundo.
Si los estudios confirman la función comunitaria de la isla, podríamos replantear la narrativa de la vida social en el Neolítico, reconociendo espacios dedicados a la interacción colectiva mucho antes de lo que se pensaba.
En definitiva, la isla prehistórica escocesa abre una nueva ventana al pasado, ofreciendo pruebas tangibles de la capacidad organizativa y creativa de sociedades que vivieron hace más de cinco milenios.