Empresas y defensa: la nueva postura de Prensa Ibérica

Martí Saballs, director de Información Económica de Prensa Ibérica, declara que cualquier empresa puede considerarse estratégica para la defensa si abre una unidad dedicada a la seguridad. No se trata de un sector reservado a la industria armamentista; basta con que la compañía ofrezca productos o servicios que puedan ser empleados por las fuerzas armadas.

Saballs insiste en que esta visión abre oportunidades de contrato y de inversión para pymes y grandes corporaciones por igual. "Una línea de negocio orientada a la seguridad convierte a la empresa en un activo nacional", subraya el economista.

Cómo la guerra impulsa la innovación empresarial

La historia muestra que los conflictos han sido semilleros de tecnologías de uso civil. La Primera Guerra Mundial obligó a los soldados a sincronizar sus acciones, lo que popularizó el reloj de pulsera. En la Segunda Guerra Mundial, los pilotos estadounidenses necesitaban protección ocular, lo que dio origen a las gafas de aviador.

Otros ejemplos son la cremallera, la cinta adhesiva, el microondas y los alimentos deshidratados, todos desarrollados para satisfacer exigencias militares y luego adoptados por el consumidor. Cada uno de estos inventos surgió de la necesidad de resolver problemas de logística, supervivencia o eficiencia en el frente.

Contexto breve: la tradición de la industria de guerra

Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, los ejércitos fueron los primeros en aplicar el análisis de datos a la planificación operativa. La logística basada en estadísticas y probabilidades sentó las bases de la gestión moderna, permitiendo mover tropas y suministros a gran escala.

Ese enfoque se trasladó al sector civil tras los conflictos, impulsando la investigación en materiales sintéticos, semiconductores y energía nuclear. La guerra, pese a su horror, ha sido un motor de investigación que ha transformado la economía global.

Qué implica para las empresas hoy

El reconocimiento de Prensa Ibérica sugiere un aumento del interés público y privado en los contratos de defensa. Las compañías que adapten su gestión a criterios de seguridad nacional podrán acceder a fondos y a colaboraciones con el Ministerio de Defensa.

Asimismo, la tendencia favorece la inversión en tecnologías dual‑use, es decir, aquellas que sirven tanto al ámbito militar como al civil. La inteligencia artificial, la robótica y los drones son ejemplos claros de sectores donde la frontera entre defensa y consumo se vuelve difusa.

Para los directivos, el reto será integrar normas de confidencialidad y cumplimiento sin perder la agilidad empresarial. La capacidad de responder a requerimientos de seguridad nacional podría convertirse en un factor decisivo para la competitividad en los próximos años.

En resumen, la postura de Prensa Ibérica invita a los empresarios a ver la defensa como una oportunidad de crecimiento, mientras recuerda que la historia ha demostrado que la guerra, a su modo, ha sido una fábrica de innovaciones que hoy forman parte de la vida cotidiana.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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