Memoria artística VIH
La película Sidosa, dirigida por Eduardo Casanova y producida por Jordi Évole, se estrenó este viernes en cines de toda España. Al mismo tiempo, el Museo Reina Sofía abrió su exposición permanente dedicada al VIH, incorporando por primera vez la obra de Pepe Miralles tras treinta años de ausencia.
El estreno de Sidosa ha provocado una oleada de reacciones en redes y medios, mientras que la inclusión de Miralles marca un hito institucional: el museo reconoce oficialmente el arte surgido del contagio y el estigma. Ambas iniciativas coinciden en una fecha simbólica, recordando que la memoria del sida sigue incompleta.
Reacciones Sidosa VIH
Antes de su estreno, Sidosa generó polémica por su cruda representación del cuerpo con VIH y su estilo visual provocador. "Cada cierto tiempo parece que ya es el momento para hablar del VIH, pero siempre termina diluyéndose", afirma Aimar Arriola, investigador de la memoria del sida. La controversia refleja la resistencia que aún existe al abordar el tema en la gran pantalla.
El retraso de treinta años para exhibir a Pepe Miralles también ha sido objeto de debate. Arriola explica que la institución tardó en reconocer la obra porque el museo había priorizado la estética formal sobre la carga política del arte afectado por el virus. Ahora, la exposición permanente brinda visibilidad a quienes denunciaron el estigma en su tiempo.





