Motor RCCI funciona con gasolina y diésel simultáneamente

Un equipo de ingenieros de EE. UU. ha puesto en marcha un motor de combustión interna que quema gasolina y diésel al mismo tiempo. El proyecto, llamado RCCI (Reactive Controlled Compression Ignition), se muestra en pruebas de laboratorio y ya supera a los motores tradicionales en rendimiento.

El prototipo dispone de dos depósitos independientes, uno para cada combustible, y una unidad de control que regula la cantidad exacta de diésel inyectada en cada ciclo. Según los investigadores, la combinación permite extraer más energía de cada litro, elevando la eficiencia global del motor.

Motor RCCI en pruebas, mostrando la inyección simultánea de gasolina y diésel
Motor RCCI en pruebas, mostrando la inyección simultánea de gasolina y diésel

Cómo funciona el encendido por compresión con control de reactividad

En la fase inicial, el motor aspira aire y pulveriza gasolina, creando una mezcla pobre que se comprime sin llegar a encenderse. Cuando el pistón está a punto de alcanzar el punto muerto superior, se introduce una pequeña dosis de diésel; su mayor número de cetano provoca la ignición de toda la carga.

Este proceso de encendido por compresión con control de reactividad genera una llama rápida y controlada, convirtiendo hasta 60 % de la energía química del combustible en trabajo mecánico. La eficiencia supera en varios puntos porcentuales a los motores de gasolina de chispa y a muchos diésel convencionales.

Los ensayos indican una caída de CO₂ y NOₓ de alrededor del 30 % frente a un motor de 2.0 L de gasolina comparable. Además, la producción de partículas sólidas se reduce notablemente, lo que mejora la calidad del aire en entornos urbanos.

Contexto: la combustión interna busca reinventarse ante la electrificación

Aunque la electrificación avanza a pasos agigantados, la industria automotriz sigue invirtiendo en mejoras de los motores de combustión para cumplir normas más estrictas y atender a mercados donde la infraestructura eléctrica es limitada. El RCCI muestra una vía para aumentar la eficiencia sin abandonar la arquitectura existente.

Si la solución de doble combustible logra integrarse en un vehículo de serie, podría atraer a conductores que valoran la autonomía y la rapidez de repostaje. El principal obstáculo sigue siendo la necesidad de dos tanques y de una bomba de combustible adicional, aunque se barajan opciones como tanques combinados o estaciones de repostaje automáticas.

Analistas del sector consideran al RCCI como una tecnología puente para la próxima década. Como se señaló en los Premios 100 mejores ideas 2026, los avances que mejoran la eficiencia sin requerir una nueva infraestructura reciben un fuerte apoyo financiero.

El equipo de investigación planea pasar de los bancos de pruebas a un prototipo de vehículo operativo antes de 2028. Un éxito en esa fase abriría la puerta a una reducción visible en el consumo de combustible y a menores emisiones para flotas que todavía dependen de la combustión tradicional.

Mientras tanto, la tecnología sigue en fase de laboratorio y necesita validar su durabilidad bajo condiciones de uso real. Si se supera ese reto, los conductores podrían encontrarse con un coche que solicita gasolina y diésel pero entrega la autonomía de un híbrido.

En el futuro cercano, la adopción de RCCI podría influir en la estrategia de fabricantes que buscan equilibrar la transición eléctrica con soluciones de combustión más limpias, tal como sugiere la reciente innovación de Thomson en pilas recargables AA y AAA con carga USB‑C.

Laura Jiménez Moreno
Laura Jiménez Moreno

Editora de Tecnología

Editora de tecnología. Especialista en inteligencia artificial y transformación digital.

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