Fallece Tania Doris, icónica vedette del Apolo

El pasado 12 de mayo de 2026, la artista Dolores Cano Baró, conocida mundialmente como Tania Doris, falleció en Barcelona a los 74 años. La causa fue una enfermedad prolongada que había mantenido en reserva.

Tania Doris en el escenario del Teatro Apolo, vestida de plumas y boas
Tania Doris en el escenario del Teatro Apolo, vestida de plumas y boas

Nacida en Valencia en 1952, Doris se convirtió en la figura central del Teatro Apolo del Paral·lel, donde durante tres décadas dominó la escena de la revista musical con su presencia escultural y su estilo provocador.

Su legado artístico y la polémica herencia con José María Colsada

Sus espectáculos, inspirados en el glamour del Lido y del Folies Bergère, incluyeron títulos como ¡Esta noche… sí! (1969), Una rubia peligrosa (1970), Venus de fuego (1973), Yo soy la tentación (1974), Seductora (1979) y Una reina peligrosa (1983). En cada función, Doris combinó canto, baile y números de plumas y marabús que desafiaron la moral conservadora de la España de entonces.

Tania Doris recibiendo el trofeo Can Eladi en la Monumental de Barcelona, 1990
Tania Doris recibiendo el trofeo Can Eladi en la Monumental de Barcelona, 1990

Durante esos años, mantuvo una relación de hecho con el empresario José María Colsada, quien la descubrió y la apoyó en la producción de sus obras. La pareja convivió desde 1969 hasta la muerte de Colsada en 2000, sin contraer matrimonio ni tener hijos.

Al no dejar testamento, Doris inició una larga disputa judicial por la herencia de Colsada. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña resolvió a su favor, reconociendo su condición de pareja de hecho y derecho y otorgándole 2,3 millones de euros como parte de la sucesión.

Contexto cultural: la era de las vedettes en el Paral·lel

La figura de la vedette fue esencial en la vida nocturna del Paral·lel entre los años 60 y 80, convirtiendo el distrito en el epicentro del espectáculo español. Los espectáculos de Doris trasladaron a Barcelona la sofisticación parisina, ofreciendo a un público cansado de la austeridad franquista una escapatoria de brillo y sensualidad.

La muerte de Tania Doris cierra un capítulo de la cultura popular, pero su legado persiste en la memoria de quienes vivieron aquellas noches de luz y plumas. Su historia recuerda la capacidad del arte para desafiar normas y crear espacios de libertad en una España que todavía busca su propio reflejo.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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