Guerra en Irán 2026: último anuncio de Trump y situación en el estrecho de Ormuz

Donald Trump abandonó Washington a bordo del Air Force One el martes para reunirse con Xi Jinping en Pekín. Desde el avión, declaró que no necesita ayuda de Pekín ni de la OTAN para acabar la guerra contra Irán y advirtió que, si no se acepta su postura, "los iraníes serán diezmados". El presidente también dejó claro que rechaza el plan de paz de 14 puntos presentado por Teherán, calificándolo de inaceptable y de una amenaza a la seguridad de EE. UU. Su discurso se produce mientras los enfrentamientos navales persisten en el estrecho de Ormuz, donde miles de buques siguen varados.

Detalles clave del conflicto y la propuesta iraní

El conflicto estalló el 28‑feb‑2026 con un ataque conjunto de EE. UU. e Israel contra instalaciones nucleares iraníes. En respuesta, Irán cerró el estrecho de Ormuz, disparó el precio del crudo y dejó aproximadamente 2 000 buques varados en la zona. El 8‑abr‑2026 se firmó un alto el fuego mediado por Pakistán, pero los combates navales continuaron. Irán presentó un ultimátum de 14 puntos, que incluye el cese de los bombardeos, la retirada de fuerzas extranjeras y garantías de soberanía. Trump, sin titubear, lo desestimó y afirmó que EE. UU. ya ha vencido militarmente a la República Islámica.

Contexto geopolítico breve del enfrentamiento

La raíz del conflicto es la rivalidad entre EE. UU.‑Israel y el programa nuclear iraní, que Washington considera una amenaza directa. El estrecho de Ormuz, vía marítima que concentra aproximadamente 20 % del petróleo mundial, es estratégico para la economía global; su cierre afecta a los mercados y a la seguridad energética. Potencias como China y la Unión Europea observan con preocupación. China, aliada comercial de Irán, busca estabilizar la región para proteger sus rutas de suministro. La UE, a través de su misión naval Aspides en el Mar Rojo, evalúa ampliar su presencia al estrecho una vez concluida la guerra.

Posibles escenarios y próximas decisiones internacionales

Una de las propuestas en discusión es la creación de una fuerza internacional para garantizar la libre navegación en Ormuz. La UE contempla extender su misión naval, mientras que EE. UU. podría reforzar su flota de portaaviones en la zona. La cumbre EE. UU.–China, programada para la próxima semana, será clave para definir la postura estadounidense. Si Trump consigue apoyo chino, podría presionar a Irán a aceptar un acuerdo más limitado. De lo contrario, la escalada militar podría intensificarse, con riesgos de ampliación del conflicto a otras áreas del Golfo.

En cualquier caso, la decisión de Trump en Pekín marcará el rumbo de la diplomacia y la seguridad marítima. La comunidad internacional vigila de cerca, pues la continuidad del bloqueo en Ormuz mantendrá la incertidumbre en los precios del crudo y en la cadena de suministro global.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

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