La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha anunciado este jueves una rebaja de una décima en su previsión de crecimiento del PIB español para 2024, quedando en 2,2 %. La revisión forma parte del informe de seguimiento del plan fiscal remitido por el Gobierno a Bruselas en abril.
El ajuste se produce en un contexto de desaceleración de la economía de los principales socios europeos, que afecta directamente a la demanda externa de productos españoles. La AIReF sostiene que la presión externa es el factor determinante para este recorte.
Motivos y proyecciones macroeconómicas
Según la directora de la división de Análisis Económico, Esther Gordo, la debilidad de los principales socios europeos se combina con una evolución migratoria más favorable de lo previsto. "La recepción de unas 500.000 personas al año hasta 2027 y 2028 sostiene el crecimiento a medio plazo", explicó Gordo.
La AIReF mantiene la inflación prevista para 2024 en 3,2 %, con una moderación al 2,3 % en 2027 y al 1,9 % en 2028. Estas cifras se alinean con la expectativa de una economía que seguirá desacelerándose, alcanzando 2 % en 2027, 1,9 % en 2028 y 1,7 % en 2030.
El informe también señala que la inmigración se reducirá a 400.000 personas anuales alrededor de 2030, siempre que se mantenga una política migratoria abierta. Este descenso en la llegada de residentes impactará la demanda interna y, por tanto, el ritmo de crecimiento.
Gordo advierte que el escenario está sujeto a "muchísima incertidumbre" por factores externos como la guerra en Irán, la evolución de los precios energéticos y la posible escasez de combustible que podría afectar al turismo.
Además, la AIReF alerta sobre la desaparición de los fondos europeos y la disminución de la inversión privada como motores de crecimiento que se verán menos presentes en la próxima década.
Posibles repercusiones y próximos pasos
El informe critica la escasa actualización de variables externas en el análisis macroeconómico del Gobierno, describiendo el alcance del documento como "limitado" para detectar incumplimientos tempranos y diseñar una política fiscal a medio plazo.
Esta falta de actualización genera "ciertas inconsistencias" según Gordo, quien añade que "utilizar la incertidumbre para no actualizar no parece la mejor práctica". La AIReF insta al Ejecutivo a incorporar de forma más exhaustiva los riesgos externos en sus proyecciones.
Ante la alta incertidumbre, la AIReF recomienda al Gobierno reforzar la vigilancia de los indicadores externos y preparar planes de contingencia que permitan ajustar la política fiscal sin retrasos.
El recorte de la previsión de crecimiento también implica una revisión de los márgenes de déficit y deuda pública, pues una economía más lenta reduce los ingresos fiscales y aumenta la presión sobre el gasto público.
En este sentido, la AIReF sugiere que el Gobierno mantenga una política fiscal prudente, evitando compromisos de gasto que no puedan sostenerse en un entorno de crecimiento más moderado.
La autoridad también subraya la necesidad de una política migratoria coherente, pues la llegada de 500.000 inmigrantes anuales hasta 2027 constituye un factor clave para sostener la demanda interna y, por ende, el crecimiento.
Finalmente, la AIReF indica que la próxima revisión del plan fiscal se realizará en los próximos meses, con la intención de incorporar los últimos datos sobre inflación, inversión y evolución de los socios europeos.
Los analistas del sector financiero esperan que la rebaja de la previsión de crecimiento influya en las decisiones de inversión y en la valoración de los bonos soberanos, que podrían experimentar una ligera revaluación ante la perspectiva de un crecimiento más lento.
En conclusión, la reducción a 2,2 % del crecimiento esperado para 2024 y las proyecciones a medio plazo marcan un punto de inflexión para la política fiscal española, obligando al Gobierno a ajustar sus planes y a reforzar la monitorización de los riesgos externos.