Operación policial en Reino Unido contra el culto islámico con seguidores españoles
El 29 de abril la policía de Cheshire desplegó 500 agentes en la mansión conocida como Webb House, en Crewe, para ejecutar una redada contra el movimiento religioso Al Mahdi de la Paz y la Luz. La operación detuvo a nueve personas en la primera jornada y elevó a diez al día siguiente, entre ellas siete hombres y tres mujeres, entre los que se encontraban varios ciudadanos españoles.
Los detenidos fueron puestos bajo fianza condicional mientras se investigan presuntos delitos de abuso sexual grave, matrimonio forzado y esclavitud moderna cometidos en 2023 contra una antigua miembro del grupo. La investigación se inició tras la denuncia presentada en marzo de 2026 por la víctima, que describió un patrón de coerción dentro de la comunidad.
Detalles de la investigación y del líder del movimiento
El foco de la investigación recae en Abdullah Hashem Aba Al‑Sadiq, un estadounidense de origen egipcio nacido en 1983, que se proclama preparado para la llegada del Mahdi. Las autoridades británicas han presentado cargos contra él por dirigir una red de explotación sexual y por incitar a menores a contraer matrimonios forzados.
El grupo utilizó TikTok y otras plataformas para reclutar a jóvenes hispanohablantes. María, una seguidora española, difundió varios videos desde Madrid en los que declaraba su lealtad al líder, diciendo: "Aba Al‑Sadiq es mi líder espiritual. Enseña paz, amor y que la humanidad es lo primero". Estos clips, publicados a principios de mayo, fueron parte de una campaña que mostraba la capital española como escenario de propaganda religiosa.
Contexto breve del fenómeno religioso transnacional
Al Mahdi de la Paz y la Luz combina símbolos chiíes tradicionales con una doctrina propia que sitúa al líder como la pieza clave del plan divino para la llegada del Mahdi. Aunque emplea la genealogía del islam chií —iman, testamento del profeta, familia de Mahoma— su enseñanza se aleja radicalmente del chiismo ortodoxo.
El movimiento ha establecido sedes en Reino Unido, España, Suecia y Egipto, y ha sido objeto de vigilancia por parte de las autoridades europeas por vulnerar derechos humanos. En Egipto, seguidores denunciaron detenciones; en Suecia, la Oficina de Migraciones revocó permisos de residencia a decenas de adeptos. La presencia de seguidores españoles y la difusión de contenidos en castellano han añadido una dimensión transfronteriza que preocupa a los servicios de inteligencia.
Posibles consecuencias y próximos pasos legales
Los procesos judiciales en el Reino Unido podrían derivar en largas penas de prisión para los acusados, mientras que el caso abre la puerta a extradiciones de los implicados que residan fuera del país. La Fiscalía británica ha indicado que evaluará la solicitud de prisión preventiva para el líder, cuya captura aún está pendiente.
Para la comunidad hispanohablante en Europa, la operación refuerza la necesidad de una mayor vigilancia de cultos que operan bajo la fachada de la libertad religiosa. El caso también podría impulsar una cooperación más estrecha entre los servicios de seguridad de España y Reino Unido, como se ha visto en otras investigaciones conjuntas, por ejemplo en la detención de Simon Dutton en Alicante.
En el plano político, el tema podría reaparecer en la agenda de los gobiernos, tal como ocurrió cuando Sánchez y Brown se reunieron en Moncloa para reforzar la cooperación multilateral contra amenazas transnacionales. La presión pública y la atención mediática podrían acelerar la promulgación de leyes más estrictas contra la explotación bajo la excusa de la fe.
En definitiva, la redada de Crewe marca un punto de inflexión en la lucha contra los cultos que combinan doctrinas religiosas con prácticas delictivas, y plantea un futuro en el que la vigilancia y la cooperación internacional serán esenciales para proteger a los ciudadanos vulnerables.