Italia ha remitido una queja oficial a la Comisión Europea solicitando que se bloquee la candidatura del ministro español de Agricultura, Luis Planas, para el puesto de director general de la FAO. La denuncia se presentó el pasado viernes en Bruselas y se basa en la percepción de que España pretende monopolizar los cargos clave de la política alimentaria europea.
El ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, acompañó la queja con una carta urgente dirigida al presidente rotatorio de la UE, Cyprus, advirtiendo que la propuesta española vulnera el equilibrio institucional de la Unión. "No podemos permitir que un solo Estado miembro acapare la dirección de los organismos alimentarios internacionales", afirmó Lollobrigida en la misiva.
En la carta, Italia subraya que nunca ha habido un director italiano de la FAO en sus 80 años de historia y que la designación de un español rompería una tradición de reparto geográfico. Además, el documento señala que la candidatura de Planas coincide con la presidencia española del IFAD y su intento de influir en el Programa Mundial de Alimentos.
La queja se inscribe en el marco de la rotación de la presidencia de la UE, que este año corresponde a Chipre, y llega en un momento crítico para la selección del nuevo jefe de la FAO, prevista para julio de 2026. Italia espera que la UE abra una discusión entre los Estados miembros antes de que se celebre la votación.
Hasta el momento, la Comisión no ha emitido una respuesta oficial, pero se espera que el asunto sea incluido en la agenda de la próxima reunión del Consejo de Ministros de la UE sobre política agrícola común.
Motivos y actores detrás del enfrentamiento
Italia apoya a Maurizio Martina, exministro de Agricultura y actual vicedirector de la FAO, como candidato alternativo. Martina, de origen centrista‑izquierdo, cuenta con el respaldo de varios países del bloque, que ven en él una opción más equilibrada y menos vinculada a intereses nacionales.
El gobierno de Giorgia Meloni defiende a Martina como una apuesta por el mérito y la experiencia, argumentando que su candidatura responde a la necesidad de mantener la neutralidad política en la FAO. La postura italiana se refuerza con la historia de que ningún italiano ha ocupado nunca la dirección de la agencia.
Por su parte, España justifica la propuesta de Planas señalando su trayectoria como ministro de Agricultura y su compromiso con la reforma de la política alimentaria europea. El país también destaca que su presidencia del IFAD, encabezada por Álvaro Lario, le otorga una visión integral de los desafíos agrícolas globales.
Italia interpreta estas acciones como un intento de hegemonía alimentaria por parte de Madrid, especialmente porque España busca reforzar su influencia tanto en el IFAD como en el Programa Mundial de Alimentos. "España quiere quedarse con todo", declaró Lollobrigida en una entrevista posterior a la presentación de la queja.
El conflicto también revela tensiones internas dentro del bloque progresista europeo. Mientras el Partido Socialista Obrero Español respalda a Planas, varios eurodiputados del Partido Demócrata italiano intentan movilizar apoyos para Martina, creando una división que podría repercutir en futuras decisiones conjuntas.
Posibles repercusiones en la política alimentaria europea
Si la UE decide abrir una deliberación sobre la candidatura española, la votación de julio de 2026 podría convertirse en una contienda abierta entre Luis Planas, Maurizio Martina y el irlandés Phil Hogan. Un proceso más largo aumentaría la presión sobre los Estados miembros para negociar alianzas y compromisos.
Una eventual victoria de Martina fortalecería la posición italiana en la FAO y podría equilibrar la influencia española en el IFAD y el Programa Mundial de Alimentos. Italia asegura que cuenta con el apoyo de varios países africanos, lo que podría inclinar la balanza en su favor.
Por el contrario, si Planas consigue el cargo, España consolidaría su liderazgo en los principales organismos alimentarios de la ONU, lo que probablemente intensificaría la competencia por recursos y proyectos de desarrollo agrícola dentro de la UE.
En cualquier caso, la disputa pone de relieve la creciente importancia geopolítica de la política alimentaria, un sector que ya influye en negociaciones comerciales, acuerdos climáticos y estrategias de seguridad nacional. Los observadores advierten que la lucha por la dirección de la FAO será un indicador de cómo se redistribuirá el poder entre los Estados miembros en los próximos años.
El próximo paso será la reunión del Consejo de Ministros de la UE, donde se debatirá la queja italiana y se decidirá si se abre un proceso de consulta entre los 27 países. La decisión que se tome allí marcará el rumbo de la política alimentaria europea hasta la próxima ronda de nombramientos internacionales.
En última instancia, la disputa entre Italia y España no solo afecta a la FAO, sino que también refleja una lucha más amplia por la capacidad de influir en la agenda global de seguridad alimentaria, un tema que seguirá siendo central en la agenda europea durante la próxima década.