Depilación: la crónica histórica que revela siglos de rituales y su futuro en la moda
La Provincia publica hoy, 16 de mayo de 2026, la crónica El pergamino de Clío escrita por Lara de Armas Moreno. La investigación recorre la historia de la depilación y anticipa las próximas tendencias del sector.
Historia de la depilación: origen y evolución
Desde el Antiguo Egipto se documenta que sacerdotes y mujeres se sometían a una depilación total como signo de pureza. Utilizaban cremas elaboradas con sangre y grasa de hipopótamo, mezclas de cera de abeja, azúcar, limón y miel, y pinzas de concha marina para perfeccionar el resultado.
En la Grecia clásica, el cuerpo sin vello era requisito para acceder a los templos. Los hombres debían presentar una piel lisa, mientras las mujeres empleaban la crema *dropa, hecha con tierra de Chipre y vinagre, para eliminar el vello corporal.
Los romanos consideraban el vello púbico «bárbaro» y recurrieron a esclavos llamados alipilarius para depilar a las prostitutas, asegurando que cumplieran los cánones estéticos de la época.
Rituales y técnicas a través de los siglos
Durante la Edad Media, la depilación facial se realizó con cal viva y arsénico para cejas y patillas. No fue hasta 1760 cuando el barbero Jacques Perret inventó la primera hoja de afeitar, facilitando el afeitado doméstico.
El salto a la depilación femenina moderna se dio en 1915, cuando la revista Harper's Bazaar publicó un anuncio que mostraba a una joven con los brazos alzados y el texto: «La moda para el verano y el baile moderno se combinan para hacer necesaria la eliminación del molesto vello». A partir de entonces, la moda de vestidos sin mangas y tirantes finos impulsó la eliminación del vello en axilas y brazos.
En la década de 1950, la revista Playboy mostró cuerpos completamente depilados, consolidando un nuevo canon de belleza. El auge del bikini en los años 60 expuso piernas y abdomen, intensificando la presión social para una depilación total.
Impacto cultural y futuro de la depilación
La práctica ha definido normas de belleza que persisten en la actualidad. La industria cosmética ha convertido la depilación en un ritual cotidiano, con productos que van desde la cera tradicional hasta la tecnología láser.
La publicación de Lara de Armas Moreno sugiere que la próxima ola será la personalización: dispositivos inteligentes que analizan el tipo de piel y ajustan la intensidad, y una creciente aceptación de la piel natural en ciertos nichos de moda sostenible.
Los consumidores mayores, acostumbrados a los rituales clásicos, podrían ver resurgir técnicas ancestrales reinterpretadas con ingredientes orgánicos. Al mismo tiempo, la generación digital demandará rapidez y discreción, favoreciendo tratamientos sin dolor y sin residuos.
En conclusión, la depilación ha pasado de ser un rito sagrado a un elemento de la industria del consumo, y la nueva crónica evidencia que su evolución sigue abierta a innovaciones que responderán a los valores de belleza, salud y sostenibilidad del futuro.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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