EE. UU bombardea Venezuela y captura a Nicolás Maduro
EE. UU llevó a cabo un bombardeo coordinado en Caracas el 15 de abril de 2026, alcanzando zonas civiles y militares. En el mismo operativo, fuerzas especiales capturaron al presidente Nicolás Maduro y lo trasladaron bajo custodia de la DEA a la prisión federal de Brooklyn, Nueva York. El presidente Donald Trump calificó la acción como "exitoso" y aseguró que el objetivo era frenar la influencia del régimen en el petróleo sudamericano.
Detalles de la operación y la presión sobre Cuba
El asalto se realizó con aviones de combate F‑35 y drones de reconocimiento, seguidos por un equipo de la Fuerza Delta que ingresó a la residencia oficial de Miraflores. Tras la detención, Maduro fue esposado y escoltado en una furgoneta blindada hasta la instalación de la DEA en Manhattan, donde se difundió un video oficial mostrando al exmandatario con sandalias y uniforme de prisionero.
En la misma rueda de prensa, Trump anunció el endurecimiento de sanciones contra Cuba, declarando que "el gobierno cubano se alineará con Washington" y que se impondrán restricciones adicionales al sector energético y financiero. El secretario de Estado, Marco Rubio, fue citado como pieza clave en la estrategia para aislar a La Habana.
Implicaciones geopolíticas y posibles escenarios
La captura de Maduro ha generado una respuesta inmediata de Rusia, que confirmó contactos con el gobierno cubano para coordinar una posición conjunta frente a la presión estadounidense. Moscú describió la situación como "una situación verdaderamente difícil" y advirtió sobre posibles represalias diplomáticas.
La ONU ha convocado una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad para evaluar la legalidad del ataque y sus consecuencias humanitarias. Varios países latinoamericanos han expresado preocupación por la escalada militar y han pedido una solución negociada.
Los analistas advierten que la acción podría desencadenar una nueva ola de conflictos en la región, con riesgos de enfrentamientos entre aliados de EE. UU y de Rusia. La captura de Maduro también plantea interrogantes sobre la estabilidad interna de Venezuela, donde la ausencia del líder podría abrir paso a facciones rivales y a una posible intervención internacional más amplia.
En los próximos días se esperan declaraciones de la Organización de Estados Americanos y posibles sanciones adicionales contra funcionarios venezolanos y cubanos. El escenario más probable es una prolongada tensión que obligará a los gobiernos de la zona a redefinir sus alianzas estratégicas.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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