Starmer crisis

El primer ministro británico Keir Starmer registra una aprobación del 25 % y un 50 % de la población exige su dimisión, pese a contar con una mayoría de 403 escaños en la Cámara de los Comunes. La encuesta, publicada esta semana, muestra una caída brusca en la confianza ciudadana y una creciente presión dentro de su propio partido.

Esta pérdida de apoyo se refleja en la reciente derrota del Labour en las elecciones municipales, donde el nuevo partido Reform, liderado por Nigel Farage, obtuvo importantes avances. La combinación de malos resultados electorales y la creciente insatisfacción interna plantea un serio desafío a la continuidad del gobierno laborista.

Brexit y economía

El estancamiento británico se atribuye al legado del Brexit y a una serie de problemas estructurales. La salida de la UE dejó al Reino Unido sin una visión fiscal clara, mientras que infraestructuras envejecidas y una economía estancada dificultan la recuperación. Los precios de la energía siguen altos, la vivienda es inaccesible y los salarios se mantienen bajos.

A esto se suman tensiones sociales vinculadas a la integración de comunidades musulmanas, que representan unos cuatro millones de habitantes, y la percepción de inseguridad entre la población judía. Estas fricciones alimentan un clima de polarización que complica aún más la gestión del gobierno.