Encuesta del New York Times sobre salud mental y paternidad

El New York Times lanzó una encuesta dirigida a sus lectores para saber si los problemas de salud mental habían influido en su decisión de tener hijos. La iniciativa, publicada a principios de mayo, recopiló cientos de respuestas y testimonios de activistas de Obertament, que aceptaron hablar con su nombre real. La pregunta central —"¿estaré lo suficientemente bien para cuidar de alguien si a veces me cuesta cuidar de mí mismo?"— resonó en muchos participantes, revelando una preocupación latente en la sociedad actual.

Isa Giménez: maternidad asistida y depresión

Isa Giménez, de 37 años, decidió ser madre mediante inseminación y fecundación in vitro después de superar un episodio depresivo. Desde joven había visualizado la maternidad como parte esencial de su proyecto vital, pero la falta de una pareja estable y los consejos médicos que la invitaban a esperar retrasaron su decisión. A los 37, tras conversaciones con su madre y su psiquiatra, se planteó la cuestión ética de si era egoísta querer ser madre con un trastorno mental. "Estuve pensando si sería una persona egoísta por el hecho de tener un trastorno mental y querer ser madre", relata.

El proceso, que duró tres años, incluyó varias inseminaciones y una FIV que culminó con el embarazo de mellizos. Durante el tratamiento, Isa volvió a experimentar depresión, pero mantuvo la convicción de que su deseo era "muy arraigado". Hoy, aunque reconoce que la maternidad es "mucho más difícil de lo que yo pensaba", se siente orgullosa de haber cumplido su sueño y de haber creado una familia pese a los obstáculos.

Rosa García (Chica Asteri): la carga de la maternidad

Rosa García, conocida en redes como *Chica Asteri, es madre de dos hijas y describe la maternidad como una carga agotadora y, a veces, ingrata. Cuando tuvo su primera hija, contaba con una pareja estable y una situación económica más segura, lo que le permitió "ir a un ritmo más lento". Sin embargo, confiesa que combinar trabajo y maternidad fue extremadamente difícil: "Yo no habría sido capaz de trabajar y maternar a la vez".

Rosa desmonta la idealización de la maternidad al señalar que el día a día está marcado por la falta de sueño y el cansancio físico, una realidad que se intensifica cuando se sufre de trastornos como la ansiedad o la depresión. En sus palabras, "la maternidad es mucho más agotadora, ingrata y física de lo que a menudo se cuenta". Aun así, afirma que volvería a ser madre, aunque reconoce una culpa persistente por no haber podido "maternar sin todo este peso".

El juicio externo y sus consecuencias

Ambas mujeres coincidieron en que el entorno a menudo añade presión. Isa recuerda una conversación con una psicóloga que le dijo: "Veo que te has complicado mucho la vida, ¿no? Con el problema de salud que tienes, cómo te la has complicado". Este tipo de miradas, según Isa, obliga a las personas con diagnósticos de salud mental a demostrar más, especialmente cuando se combinan con la etiqueta de "madre sola".

Qué sigue

La encuesta del New York Times abre la puerta a un debate necesario sobre el apoyo institucional y social a quienes deciden ser padres con problemas de salud mental. Mientras tanto, historias como las de Isa y Rosa sirven de espejo para quienes enfrentan la misma encrucijada, recordando que la decisión de crear una familia no es solo una cuestión de deseo, sino también de recursos emocionales y de acompañamiento.

Para quienes luchan con el sueño, la noche del domingo suele ser la más dura; la falta de descanso agrava cualquier trastorno mental (Domingo, la noche más difícil para dormir). Asimismo, pequeños hábitos nocturnos pueden empeorar la salud mental (Errores nocturnos que destruyen tu cabello).

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