Ataques de EE.UU. e Israel a Irán: bombardeo del puente B‑1
El 14:30 del 2 de abril, aviones de EE.UU. e Israel lanzaron la primera ola de bombas sobre el puente B‑1 en Karaj, a 50 km de Teherán. La segunda ráfaga cayó a las 15:15, dejando cientos de muertos y cuerpos mutilados entre los escombros.
El puente, de 136 m de altura y 1 050 m de longitud, era el más alto de Oriente Próximo. Los proyectiles arrancaron más de la mitad del cemento, provocando el colapso parcial de la estructura y una nube de polvo que cubrió la zona.
Detalles del ataque y testimonios de los supervivientes
Ehsan Karami, bombero local, describió el caos inmediato: "Llegué al viaducto y vi a cientos de personas agolpadas, el cielo se llenó de fuego y el puente empezó a temblar". Testigos relataron que la primera explosión derribó una sección entera del tablero.
Mehdi Ghoreishi, empleado de la constructora, contó que la segunda ola sonó como un terremoto: "Escuché ocho explosiones, el suelo tembló y el polvo se volvió una pared impenetrable". Entre los muertos, describió a cuatro mujeres cuyas extremidades fueron arrancadas o decapitadas por la metralla.
Otros supervivientes, como el barrendero Miiaad Rajabi, señalaron que fragmentos de cemento impactaron a personas bajo el puente, abriéndoles la cabeza en dos. Los videos capturados por bomberos muestran bolas de fuego y la caída de cables de suspensión al anochecer.
Contexto geopolítico del bombardeo
El ataque coincidió con Sizdah‑be‑dar, la última jornada de la festividad persa Nowruz, cuando miles de iraníes celebraban al aire libre. Irán acusa a EE.UU. e Israel de intentar desestabilizar al país y destruir símbolos de su infraestructura.
Desde Washington, la ofensiva se enmarca en la creciente tensión por el programa nuclear iraní y el apoyo israelí a los rebeldes en la región. La acción busca presionar a Teherán para que retome negociaciones, aunque aumenta el riesgo de una respuesta militar directa.
Posibles repercusiones internacionales
La comunidad internacional probablemente condenará el bombardeo, pero las respuestas variarán. Europa podría pedir una investigación de la ONU, mientras que Rusia y China podrían respaldar la posición iraní y denunciar una agresión unilateral.
En el terreno, Irán podría lanzar misiles de represalia contra bases estadounidenses o israelíes en la zona, lo que elevaría la probabilidad de un conflicto abierto en Oriente Medio. Los mercados energéticos ya muestran signos de volatilidad ante la escalada.
El futuro inmediato dependerá de la capacidad de diplomacia para contener la ira iraní y evitar que el bombardeo del puente B‑1 se convierta en el detonante de una guerra más amplia.
Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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