EE. UU. anunció este miércoles la retirada de 5.000 soldados de su cuartel general en Alemania y la cancelación de 4.000 efectivos que se iban a desplazar a Polonia. La decisión se dio en el marco de la reunión de ministros de Exteriores y Defensa de la OTAN en Helsingborg, Suecia. El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, aprovechó la ocasión para reiterar que la alianza debe alejarse de una dependencia excesiva de EE. UU.
Salida de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y la postura de Mark Rutte
Rutte declaró que «mantener fuerte esta Alianza implica redistribuir responsabilidades. Alejarse de una dependencia excesiva y poco saludable de un solo Aliado».
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, confirmó que el contingente estadounidense se reducirá sin que ello altere los planes de defensa colectiva. La medida afecta a unidades de infantería y apoyo logístico que operaban en bases del sur de Alemania.
El general Alexus Grynkewich, comandante supremo de la OTAN en Europa, explicó que la retirada responde a la mayor capacidad terrestre que ahora poseen los países europeos y canadienses. Según él, «los aliados han reforzado su poder de combate terrestre, por lo que ahora existe sustancialmente más capacidad en el dominio terrestre que antes».
Motivos y argumentos de la OTAN para el reajuste
Rutte y los altos mandos de la OTAN señalaron que Europa, el Reino Unido, Turquía y Noruega suman más de 500 millones de habitantes, frente a los 120‑140 millones de Rusia. Este desbalance demográfico obliga a que la carga de la defensa sea compartida.
Los gobiernos europeos y canadienses están incrementando sus presupuestos de defensa en un 20 % anual, según datos oficiales. Ese aumento permite financiar la producción de armamento propio y reducir la dependencia de equipamiento estadounidense.
El secretario general añadió que EE. UU. necesita reorientar sus fuerzas hacia Asia, donde la competencia con China está intensificándose. La reubicación de recursos no implica una disminución de la amenaza rusa, que sigue siendo la prioridad estratégica de la Alianza.
Implicaciones para la seguridad europea y futura política de defensa
Con la salida de 5.000 soldados, los estados miembros deberán asumir mayores responsabilidades en la defensa convencional. Se espera que Alemania, Francia y Polonia aceleren la fabricación de tanques, artillería y sistemas de defensa aérea.
El apoyo a Ucrania seguirá siendo un pilar de la política europea; el mecanismo PURL, que canaliza la compra de armamento estadounidense para Kiev, continuará operando sin interrupciones. Rutte subrayó que «la seguridad de Ucrania está directamente vinculada a la propia seguridad de Europa».
Los analistas advierten que la presión sobre los presupuestos nacionales crecerá, pero también que la mayor autonomía europea podría fortalecer la cohesión interna de la OTAN. En los próximos meses, los ministros de defensa debatirán un posible nuevo marco de contribuciones basado en capacidades y no solo en presencia de tropas.
En conclusión, la retirada de EE. UU. marca un punto de inflexión que obliga a Europa a consolidar su industria de defensa y a asumir un rol más activo en la seguridad del continente, mientras mantiene la vigilancia sobre la agresión rusa y la creciente influencia china en la región.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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