China supera a los niños en población mayor de 65 años

Los datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística revelan que, en 2023, el 15,87 % de la población china (≈220 millones) tiene más de 65 años, mientras que solo el 15,25 % son menores de 14. Es la primera vez que la balanza se inclina a favor de la población anciana desde que existen registros estadísticos.

Esta inversión demográfica se produce en un país de más de 1.400 millones de habitantes y marca el fin del llamado "dividendo demográfico" que impulsó décadas de crecimiento económico.

Causas del envejecimiento demográfico y medidas del gobierno

El descenso de la natalidad, que ahora se sitúa en 6,77 nacimientos por 1 000 habitantes, es la causa principal. La política del hijo único, vigente entre 1979 y 2015, redujo drásticamente el número de nacimientos y dejó una generación de adultos sin hijos.

Desde 2015, el gobierno ha permitido hasta tres hijos por familia, pero el cambio cultural es lento. Para estimular la fecundidad, Pekín ha lanzado subsidios de 3.600 yuanes anuales por niño menor de tres años, ampliado los permisos parentales y eliminado el IVA del 13 % sobre anticonceptivos.

Además, se han anunciado ayudas locales para el cuidado infantil y la gratuidad de los gastos médicos relacionados con el parto, con el objetivo de reducir los costes directos de la crianza.

Contexto geopolítico del cambio demográfico chino

El envejecimiento afecta al "dividendo demográfico" que sustentó la competitividad global de China. Con la población en edad laboral (15‑59 años) cayendo al 61,89 %, frente al 67,33 % de hace una década, la base de cotizantes a la seguridad social se reduce.

Este desequilibrio presiona el sistema de pensiones, que ya muestra signos de déficit. La menor capacidad de consumo interno también ralentiza la transición de China de una economía exportadora a una basada en la demanda doméstica.

En el plano internacional, la disminución de la fuerza laboral puede limitar la capacidad de China para mantener su ritmo de inversión en infraestructura y tecnología, alterando la balanza de poder en Asia‑Pacífico.

Posibles repercusiones y escenarios futuros

Las proyecciones indican que, para 2050, casi un tercio de los chinos serán mayores de 65 años. Este envejecimiento acelerado exigirá una reforma profunda del sistema de pensiones y una mayor presión fiscal para financiar cuidados de salud y asistencia social.

Los analistas advierten que, sin una recuperación sostenida de la natalidad, el crecimiento del PIB podría desacelerarse aún más, obligando al gobierno a reconfigurar su política social y a buscar nuevas fuentes de dinamismo económico.

En el corto plazo, se espera que las medidas de apoyo familiar se amplíen y que las ciudades compitan por certificarse como "entornos amigables con la natalidad". El éxito de estas políticas determinará si China logra revertir la tendencia o si deberá adaptarse a una sociedad cada vez más envejecida.

"El reto demográfico es el mayor desafío estructural que enfrentamos", afirmó un portavoz del Ministerio de Vivienda y Asuntos Urbanos.

Ana Gutierrez
Ana Gutierrez

Corresponsal Internacional

Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.

¿Te ha gustado este artículo?

Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.

Al suscribirte aceptas nuestra política de privacidad