El tribunal de Celle condenó este miércoles a 13 años de prisión a Daniela Klette, exmiembro de la tercera generación de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), por seis atracos a mano armada cometidos entre 1999 y 2016.
Veredicto del tribunal
El juzgado la declaró culpable de seis robos a bancos, supermercados y transportes blindados, de vulneración de la legislación de armas y de secuestro. La sentencia incluye la confiscación de armas automáticas, munición, un kilo de oro y 2,7 millones de euros en efectivo hallados en su domicilio.
"Esta sentencia envía un mensaje claro a cualquiera que pretenda revivir la violencia política en Europa", afirmó el presidente del tribunal al dictar el fallo.
Los atracos y la captura
Los robos, ejecutados con violencia extrema, se extendieron desde 1999, un año después de la disolución oficial de la RAF, hasta 2016. En al menos un caso los asaltantes dispararon contra guardias jurados, lo que obligó a las fuerzas de seguridad a abrir una investigación especializada que duró más de tres décadas.
Klette fue detenida el 13 de febrero de 2024 en su apartamento del barrio berlinés de Kreuzberg. Al abrir la puerta, la policía encontró armas automáticas, munición, un kilo de oro y una gran cantidad de efectivo. Los vecinos la conocían como "Claudia", una profesora particular de matemáticas que asistía a clases de baile brasileño.
Contexto de la RAF
La Fracción del Ejército Rojo, fundada en 1971 por Ulrike Meinhof y Andreas Baader, se disolvió oficialmente en 1998 tras años de violencia que dejaron más de treinta muertos. Sin embargo, algunos miembros formaron una tercera generación que mantuvo actividades delictivas bajo la fachada de la vida cotidiana.
Daniela Klette formó parte de un trío con Burkhard Garweg y Ernst‑Volker Staub, ambos todavía prófugos pese a la intensa búsqueda policial. El caso muestra cómo, aunque la organización dejó de existir como entidad, su ideología y métodos perduraron en pequeños núcleos criminales.
Implicaciones y próximos pasos
La condena a Klette reduce la caza de los dos cómplices restantes, pero las autoridades siguen investigando posibles vínculos con otros crímenes de la RAF, incluido un atentado contra el Deutsche Bank en 1990 y la embajada de EE. UU. en Bonn en 1991.
Para los gobiernos europeos, el fallo refuerza la política de cero tolerancia contra grupos extremistas que intenten reactivar la violencia. La sentencia también sirve de advertencia a organizaciones marginales que podrían intentar emular la estrategia de financiación mediante atracos violentos.
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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