Marta Castro se refugia en Sietes: la influencer visita el pueblo asturiano
Marta Castro llega a Sietes, en la parroquia de Villaviciosa, cada primera semana de julio. La influencer, conocida por su vida en Madrid y su relación pasada con Fonsi Nieto, busca allí el silencio que le permite desconectar del bullicio urbano. "Asturias es mi sitio preferido en el mundo" afirma en sus publicaciones.
El viaje se repite sin falta; en los últimos cinco veranos ha hecho de Sietes su refugio estival. La razón, según sus propias palabras, es la tranquilidad del entorno y la cercanía a sus raíces familiares. Cada año, al bajar el móvil, la pantalla se llena de imágenes de prados, hórreos y la sonrisa de su hijo Hugo.
En Instagram, Marta etiqueta el pueblo con #Sietes y #Asturias, generando miles de interacciones. Sus seguidores, muchos de ellos de la generación mayor que valora la autenticidad, descubren el encanto de un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. La campaña, aunque informal, ha puesto a Sietes en el mapa de los viajeros que buscan experiencias rurales.
Detalles de la estancia: hórreos, familia y promoción turística
Sietes cuenta con cerca de 40 hórreos distribuidos entre sus aldeas, una cifra sorprendente para una población de unos 50 habitantes. En el núcleo del pueblo, una fila de diez hórreos se alinea como un monumento a la arquitectura popular. Cada estructura, de piedra y madera, guarda la memoria de cosechas pasadas y ahora sirve como trastero o punto fotográfico.
Marta aprovecha el entorno para crear recuerdos con Hugo. Cada mañana alimentan a los caballos del pueblo, recogen huevos de las gallinas y observan a las vacas en los prados. "Me recuerda a mi infancia", dice la madre, mientras su hijo corre entre los hórreos, fascinado por el aroma a tierra húmeda.
Sus publicaciones no solo muestran paisajes; incluyen datos concretos: la edad media de los hórreos, la técnica de elevación para evitar la humedad y la ubicación exacta de los más emblemáticos. Este nivel de detalle ha convertido a la influencer en una promotora de turismo rural, sin que exista una campaña oficial.
La familia de Marta tiene lazos profundos con Sietes. Sus abuelos maternos, Soledad y Miguel, vivieron allí toda su vida, y ella recuerda los veranos de niña jugando entre los mismos hórreos. "Este pueblo me vio crecer", asegura, y lleva esa historia a sus seguidores, que ahora planifican visitas para seguir sus pasos.
Contexto cultural: el valor de los hórreos en Asturias
Los hórreos son pilares de la cultura asturiana, construidos para almacenar granos y productos agrícolas fuera del alcance de la humedad y los roedores. Su diseño, con pilares elevados y techos de paja, refleja una tradición que data de la Edad Media. Cada hórreo es considerado bien cultural, protegido por la normativa de patrimonio.
Más allá de su función práctica, los hórreos simbolizan la identidad colectiva de los asturianos. Son testigos de la vida rural y aparecen en leyendas, canciones y festividades locales. Su presencia en Sietes, donde la densidad de estos edificios supera a la de cualquier otra parroquia, constituye un atractivo singular para el turismo cultural.
Este interés ha sido notado por otros destinos que buscan revitalizar su oferta. Por ejemplo, el refugio de diseño de Nuria Roca y Juan del Val a dos horas de Madrid ha adoptado una estrategia similar, usando la arquitectura local como imán de visitantes (Bold: Nuria Roca y Juan del Val inauguran su refugio de diseño a dos horas de Madrid).
La exposición mediática que genera Marta Castro refuerza la idea de que el turismo rural puede prosperar sin grandes inversiones, basta con una historia auténtica y una comunidad que preserve su patrimonio. Si la tendencia continúa, Sietes podría ver un aumento de visitantes que, como ella, buscan recargar energías en un entorno donde la historia y la naturaleza se entrelazan.
En los próximos veranos, se espera que más influencers sigan el ejemplo de Marta, convirtiendo a Sietes en un punto de referencia para el turismo cultural asturiano. La combinación de hórreos bien conservados y la promoción espontánea podría servir de modelo para otras aldeas que buscan revitalizar su economía sin perder su esencia.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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