Resumen de los hechos
A principios de marzo, la Guardia Urbana de Barcelona acudió a la calle Arizala, cerca del Spotify Camp Nou, tras una queja de vecinos por un hedor insoportable. Los agentes encontraron un local sin ventanas, dividido en cinco habitaciones, donde tres mujeres de nacionalidad china sin documentación estaban recluidas.
El hombre que abrió la puerta era un ciudadano chino que, según los vecinos, gestionaba el sitio. El propietario del inmueble es un español que reside fuera de la ciudad y había alquilado el local al chino.
Detalles de la operación y de los implicados
Los policías tocaron el timbre y, pese a la barrera idiomática, el hombre chino los dejó entrar. Dentro, el espacio era oscuro, con camas y mesitas, sin luz natural. Cada habitación estaba numerada y cerrada con llave.
Al inspeccionar, los agentes vieron a las tres mujeres, que no hablaban castellano y carecían de papeles. Utilizando el móvil como traductor, intentaron averiguar si estaban allí por voluntad propia. El responsable del local elevó la voz en chino y, según los agentes, ordenó a las mujeres que no hablaran.
Los vecinos afirman que la actividad lleva más de un año. Señalan que el dueño español nunca ha intervenido, limitándose a cobrar el alquiler al arrendatario chino. Un vecino describió la presencia constante de clientes de distintas edades, incluso universitarios, que entraban y salían sin que la policía interviniera.





