Meritxell Calduch declara que necesita seguir corriendo por su salud mental

Meritxell Calduch, atleta manresana, ha reiterado que, aunque le recomendaron suspender el running, continúa entrenando porque el deporte es esencial para su equilibrio psicológico. "Me dijeron que tenía que dejar de correr del todo, pero lo necesito por salud mental", afirmó en una entrevista reciente. La declaración se produce mientras la corredora se enfrenta a lesiones crónicas que le obligan a limitar sus entrenamientos a dos o tres días a la semana.

Historia de lesiones y superación: de la natación al atletismo

Calduch empezó en la natación, una disciplina que practicó en familia, pero a los 14 años descubrió el atletismo y se coronó campeona escolar de Cataluña en los 2.000 m, además de ser subcampeona de campo a través. Ese mismo año dejó la piscina para dedicarse a la pista, donde su fondo natural la llevó rápidamente a los campeonatos de España.

A los 16 años la joven atleta sufrió sus primeras fracturas por estrés, una señal de que su cuerpo no respondía al exceso de carga. La situación empeoró a los 24 años cuando le diagnosticaron osteoporosis prematura y, poco después, una fractura de calcáneo que la dejó fuera de competición durante varios meses. Las lesiones de rodilla siguieron, obligándola a operarse en 2012 y 2015, sin que la motivación desapareciera.

A pesar de los reveses, Calduch alcanzó la élite internacional: fue mundialista absoluta en 2000, una hazaña que la convirtió en una de las promesas más brillantes del atletismo español. Sin embargo, la falta de apoyo médico y psicológico en esa época la dejó sola frente a sus dolencias, lo que aumentó su autoexigencia y, con ella, el riesgo de nuevas lesiones.

Contexto del debate sobre salud mental en el deporte español

El caso de Calduch llega en un momento en que el deporte español empieza a reconocer la importancia del bienestar psicológico. Federaciones y medios están discutiendo cómo integrar psicólogos y programas de apoyo para evitar que los atletas se vean obligados a elegir entre su salud física y su salud mental. Historias como la de Calduch impulsan la conversación y ponen presión sobre los organismos para que ofrezcan recursos adecuados.

En este sentido, la reciente iniciativa de la RFEA para crear un programa de salud mental para deportistas ha cobrado relevancia. Como señala el artículo sobre Hyrox nombra a Raquel Domínguez como su cara en España y las mujeres superan a los hombres, la visibilidad de las atletas está vinculada a la necesidad de proteger su salud integral.

La rutina actual de Calduch

Hoy la corredora sigue entrenando con prudencia: corre máximo diez kilómetros sin reloj ni música, escuchando su cuerpo y deteniéndose cuando las rodillas lo exigen. Complementa la actividad con gimnasio y bicicleta, pero siempre con el objetivo de mantener su salud, no por placer competitivo. Además, cuenta con el apoyo de la empresa Casserres AS&NL, que le suministra colágeno para reforzar tendones y articulaciones.

Calduch también ha encontrado motivación en su hijo, quien practica atletismo. "Llevarlo a la pista me ha reencontrado", confiesa, subrayando que el deporte sigue siendo su refugio y su motor vital.

Qué puede pasar a continuación

La determinación de Calduch podría servir de ejemplo para otros atletas que enfrentan dilemas similares. Si las federaciones adoptan políticas de apoyo psicológico, casos como el suyo podrían convertirse en la norma y no en la excepción. Mientras tanto, la atleta sigue corriendo, demostrando que la pasión por el deporte puede ser tan necesaria para la mente como lo es para el cuerpo.

Javier Sánchez Torres
Javier Sánchez Torres

Redactor de Deportes

Periodista deportivo. Cubre la Liga y la selección española de fútbol.

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