Debate de expertos sobre el futuro del catalanismo
Este miércoles se celebró en el auditorio Mercè Rodoreda de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) un encuentro de ocho profesores de Ciencia Política. El objetivo era evaluar el estado actual del catalanismo y proyectar sus posibles caminos. La convocatoria, organizada por la propia universidad, reunió a académicos de la UPF, la Universitat de Barcelona (UB), la Universitat de Girona (UdG) y la Universitat de València.
Los ponentes iniciaron la sesión describiendo la complejidad de definir el catalanismo en 2026. Señalaron que el concepto, nacido en el siglo XIX, se ha entrelazado con nacionalismo e independentismo, dificultando una definición única. Aun así, coincidieron en que el debate debía centrarse en la capacidad del movimiento para adaptarse a la "resaca del procés" y a la crisis de identidad que atraviesa la sociedad catalana.
Conclusiones clave y tensiones internas
La primera conclusión fue clara: el catalanismo necesita volver a sus raíces. Marta Pascal, profesora de la UPF y presidenta del Partit Nacionalista Català (PNC), explicó que la revitalización de las instituciones y la defensa de la lengua son pilares imprescindibles. "Le hacemos un favor al catalanismo si somos capaces de incorporar la visión más amplia", afirmó, citando el ejemplo de Gabriel Rufián, quien habló castellano en el Congreso y, según ella, fortaleció la causa.
Otro punto central fue la amplitud de miras y la integración de la ciudadanía. Los expertos subrayaron que el movimiento debe abrirse a sectores que hoy se sienten excluidos, evitando una visión cerrada que limite su alcance. En este sentido, Astrid Barrio, de la Universitat de València, advirtió que la falta de consensos básicos está erosionando la cohesión interna.
La discusión se tornó más polémica al abordar la presencia de Aliança Catalana. La mayoría de los académicos la describió como una fuerza de extrema derecha que pone en riesgo la transversalidad del catalanismo. Gemma Ubasart, exconsellera de Justícia, declaró: "No tiene sentido que se incluya a Aliança en este proyecto, no se puede construir la Catalunya de los ocho millones con ellos". Andreu Pujol, también de la UdG, añadió que Aliança no es heredera del procés, sino una corriente xenófoba emergente.
Jordi Muñoz, profesor de la UB, señaló que si el giro islamófobo se consolida, sería "un suicidio del catalanismo". Para él, la incapacidad de integrar a la segunda generación de la ola migratoria del siglo XXI debilitaría la identidad catalana y la relegaría a una posición minoritaria.
Contexto breve del procés y el auge del nacionalismo excluyente
El debate se inscribe en la sombra del procés de 2017, cuya derrota institucional dejó una herida profunda en la sociedad. La falta de resultados concretos alimentó una crisis de identidad que hoy se traduce en la polarización entre quienes buscan una Cataluña más inclusiva y quienes impulsan una visión excluyente basada en la etnicidad.
En los últimos años, fuerzas como Aliança Catalana han ganado visibilidad aprovechando el descontento y la sensación de pérdida de control sobre la narrativa catalana. Su discurso, centrado en la defensa de la lengua y la cultura contra supuestas amenazas externas, ha resonado en sectores que perciben la globalización como una amenaza.
Los expertos coincidieron en que este auge del nacionalismo excluyente representa un desafío para el proyecto catalanista tradicional, que siempre se ha fundado en valores cívicos y en la convivencia de distintas identidades dentro de Cataluña. La necesidad de redefinir el concepto de catalanismo, integrando a la ciudadanía diversa, se vuelve imperativa para evitar la fragmentación.
Qué sigue para el catalanismo
El encuentro concluyó con la propuesta de crear un foro permanente de reflexión académica y política que permita a los diferentes actores del catalanismo dialogar y construir consensos. Los organizadores esperan que este espacio sirva de contrapeso a la influencia de la extrema derecha y facilite la elaboración de propuestas legislativas que refuercen la cohesión social.
En los próximos meses, los ocho profesores presentarán un informe con recomendaciones concretas para los partidos catalanes y las instituciones autonómicas. El objetivo es que, a partir de este análisis, se generen políticas que fomenten la integración, la defensa de la lengua y la ampliación de la participación ciudadana, evitando que la división interna debilite al movimiento.
El futuro del catalanismo, según los expertos, depende de su capacidad para reconectar con sus orígenes, abrirse a la pluralidad y rechazar los discursos que promueven la exclusión. La sociedad catalana observará de cerca los próximos pasos, pues la dirección que tome el movimiento influirá directamente en la estabilidad política y cultural de la región.